
PEKIN (AFP) Desde que se designó a la capital china como sede de los XXIX Juegos Olímpicos modernos su aire contaminado ha estado en el tapete, a dos días del comienzo de las pruebas la polémica continúa y si bien muchos reconocen que el asunto se ha "exagerado" no deja de ser una amenaza.
Por su parte, la Comisión médica del Comité Olímpico Internacional (COI) ha reconocido que la contaminación de Pekín podría afectar a algunos deportistas, sobre todo en disciplinas de esfuerzo que se realizan a cielo abierto (por ejemplo el ciclismo en ruta, la bicicleta de montaña, el maratón y la marcha, entre otros).
A pesar de las medidas anunciadas, en particular el cierre de fábricas y la limitación en la circulación de vehículos, la niebla cubre con un denso manto grisáceo a la ciudad y sus alrededores, provocando una luminosidad extraña, mientras el sol se percibe como un disco rojizo.
Y, aunque, los trastornos respiratorios fruto de la contaminación de la atmósfera no suelen ser peligrosos, las recomendaciones no faltan: usar mascarillas e hidratarse adecuadamente son las más frecuentes.
Inclusive, las autoridades prevén provocar lluvias si la humedad, el calor y la niebla no se atenúan en los próximos días, mientras el COI se plantea la posibilidad de reprogramar algunas de las pruebas más 'sensibles'.
Todo esto ha provocado quejas y polémica desde antes de los Juegos.
Un mito en activo del atletismo mundial, el corredor de fondo etíope Haile Gebreselassie, fue determinante y decidió: "No voy, no quiero suicidarme".
"Es una decisión absolutamente personal que tomé para protegerme, para proteger mi salud. No quiero poner mi porvenir en peligro. El maratón será imposible a causa de la contaminación, el calor y la humedad", advirtió el experimentado fondista, de 35 años de edad.
Se sabe que respirar de manera permanente el aire mezclado con monóxido de carbono y dióxido de azufre y nitrógeno, sobre todo, puede a la larga provocar una forma de asma o 'espesar' la sangre, lo que apareja riesgos vasculares.
A esto se agregan diversas irritaciones, sobre todo de las mucosas que, incluso llegan a sangrar.
Sin llegar al extremo de Gebreselassie, algunos de los deportistas que ya están presentes en Pekín se han quejado amargamente.
"Las condiciones son realmente duras por la contaminación y está realmente caluroso. No tenemos demasiados días para adaptarnos, por lo que espero que en lo sucesivo esté mejor que hoy", había dicho un par de días atrás el tenista chileno Fernando González.
Por su parte, la serbia Ana Ivanovic, dio muestras de agotamiento durante su primer entrenamiento en Pekín, al punto que parecía tener dificultades para respirar con normalidad.
Pero también están quienes minimizan el problema, como el tenista argentino Guillermo Cañas, para quien si bien existe es el mismo para todos a nivel competitivo.
"La temperatura, la humedad y la contaminación, respecto a los aspectos extradeportivos de los que tanto se está hablando, yo creo que no tendrán influencia. No perjudican, ni favorecen a nadie porque son iguales para todos", dijo este jueves.
Aunque tenga razón, precisamente estos factores probablemente limitarán el desempeño de muchos atletas, y tal vez se confabulen para que en la cita pequinesa no se superen muchas plusmarcas mundiales.
© 2008 AFP