POZNAN, Polonia (AFP) Ministros de 150 países, reunidos a partir del jueves en la Conferencia de la ONU sobre Clima en Poznan (Polonia), intentarán sentar las bases de un nuevo acuerdo, pese a la crisis económica, la división europea y el cambio de gobierno en Estados Unidos.
Más de 12.000 delegados de 190 países están reunidos en Poznan desde el 1 de diciembre para entablar la negociación de un acuerdo internacional que permita intensificar la lucha contra el calentamiento del planeta a partir de 2012, fecha en que expira el Protocolo de Kioto.
El objetivo final, establecido en diciembre de 2007 en la Conferencia Climática de Bali (Indonesia), es que el nuevo tratado quede cerrado en la reunión del año próximo, que debe celebrarse en Copenhague. Esto dejaría a todos los países el tiempo necesario para su ratificación y su entrada en vigor en 2012, evitando un vacío.
Sin embargo, el máximo responsable sobre cambio climático de Naciones Unidas, Yvo de Boer, ya advirtió de que las expectativas no son altas.
"No obtendremos un acuerdo a largo plazo totalmente detallado en Copenhague en 2009. No será posible", afirmó el martes, dando a entender que los ministros de Medio Ambiente podrían convocar una nueva reunión antes de diciembre de 2009 para lograr que la negociación avance.
"Se necesitan cifras por parte de los países industrializados (...) se necesitará también un cierto tipo de compromiso por parte de los grandes países emergentes (China, India, Brasil) ¿Qué forma tomará? No está claro de momento", agregó.
Actualmente, sólo los 37 países industrializados que ratificaron el Protocolo de Kioto -todos menos Estados Unidos- están sometidos a objetivos obligatorios de reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento del planeta.
Sin embargo, la conferencia de Bali decidió asociar al esfuerzo a economías emergentes y países en vías de desarrollo. Con esta medida se pretendía sumar al nuevo acuerdo a Estados Unidos -segundo contamindor mundial- contrario a que países como China -primer emisor- no estén obligados a tomar medidas.
La llegada en enero a la Casa Blanca del presidente electo de Estados Unidos Barack Obama, promete mejorar la situación. Sin embargo, Obama no ha enviado una delegación a Poznan, así que Washington está representado por el equipo del actual presidente George W. Bush, decidido a comprometerse lo menos posible.
"Conforme vayamos teniendo capacidad para introducir en la discusión al 100% a la nueva administración de Estados Unidos, la negociación se va a abrir en todos los frentes", reconoció en Poznan la secretaria de Estado española de Cambio Climático, Teresa Ribera.
Además de la falta de presencia estadounidense, la conferencia enfrenta este año la división en el seno de la Unión Europea (UE), motor tradicional de la negociación.
El encuentro ministerial de Poznan coincide jueves y viernes con un Consejo Europeo en Bruselas que debe, precisamente, decidir un complicado paquete de medidas que choca con las reticencias de países como Alemania o la propia Polonia.
"El viernes el presidente francés (y presidente de turno de la UE) Nicolas Sarkozy anunciará un paquete y el paquete llegará aquí", afirmó Ribera confiante en la obtención de una posición común europea.
Así que todo el mundo en Poznan se prepara para que la verdadera negociación comience el viernes, el día en que debería clausurarse oficialmente la conferencia, y que el encuentro se prolongue durante una larga, dolorosa y ya tradicional negociación nocturna.
Otro escollo más de la negociación, la crisis económica. "Estamos en un momento en que la coherencia en la lucha contra el cambio climático tiene un elemento vecino que es la tensión asociada a la crisis económica y es el momento de consolidar la idea de que esa crisis precisamente en gran medida viene originada por el modelo energético", consideró Ribera.
© 2008 AFP