Sergio Salazar. 7 julio, 2019

¿Se imagina que su hijo llegue a clases y que lo único que tenga en su escritorio sea una tableta con instrucciones de actividades relacionadas con la materia, en forma de una historia que debe desarrollarse? Bueno, de esa manera es como funcionan los Paisajes de Aprendizaje, un modelo de enseñanza australiano que busca insertarse en el país.

La metodología está basada en la teoría de inteligencias múltiples y en la corriente llamada taxonomía de Bloom (creada para ordenar objetivos en propuestas educativas) para generar 48 tipos de actividades que buscan hacer más personalizado el aprendizaje.

“Lo que el profesor va a hacer, es diseñar una experiencia con un escenario, donde facilita al grupo de alumnos, las actividades y los recursos. Se hace a través de una imagen interactiva utilizando las nuevas tecnologías”, explicó Montserrat Poyatos Dorado, coordinadora de proyectos de colaboración, asesoría en innovación e impulsora en el país de esta iniciativa.

Estudiantes de la escuela de San Rafael utilizan los Paisajes de Aprendizaje para estudiar la materia día a día. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Estudiantes de la escuela de San Rafael utilizan los Paisajes de Aprendizaje para estudiar la materia día a día. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

En cada paisaje se proponen puntos interactivos y en cada uno de estos, se encuentra un recurso, una actividad, un video, un documento, un enlace, que promueve la investigación y la búsqueda de información.

Lo que plantea esta metodología son tipos de actividades voluntarias, obligatorias u optativas, de tal manera que los estudiantes puedan elegir la ruta de aprendizaje del tema, con diferentes propuestas.

“Ya no es tanto el profesor el que explica, el que cuenta el contenido, sino que los alumnos tienen a disposición toda información y todas las propuestas de aprendizaje. Mientras, el profesor cambia su rol a uno de facilitador y acompañante durante el proceso de aprendizaje. Se construye así un camino de aprendizaje autónomo a través de la construcción del proceso”, continúo la experta.

De ser necesario, cada paisaje puede ser acompañado con una clase magistral para aclarar algún concepto o realizar una explicación a profundidad.

Tabletas fueron repartidas a los estudiantes por el programa Profuturo de la Fundación Omar Dengo. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Tabletas fueron repartidas a los estudiantes por el programa Profuturo de la Fundación Omar Dengo. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Cambios dentro y fuera del aula

Ahora, surge la duda: ¿se deben realizar modificaciones el aula? Según explicó la experta sí, pero el cambio principal está en el docente.

“La primera transformación viene del propio docente, en que cambie la forma tradicional en que tiene la visión de cómo se produce el aprendizaje. Este cambio lo va a llevar a conseguir los recursos para poder generar esta situación en el aula”, aseveró Poyatos.

El tener los dispositivos y una conexión estable a Internet facilitan la experiencia interactiva de los estudiantes con los paisajes. Sin embargo, los paisajes no están condicionados a tener acceso a la tecnología.

El docente está en la capacidad de utilizar los diferentes espacios del aula, la biblioteca o cualquier tipo de material manipulativo, para crear un paisaje en el que el estudiante aprende solo.

“Creo que la metodología es adaptable a los recursos del entorno. Si tengo dispositivos como computadoras podría hacerlo de forma digital, sino lo tengo lo puedo utilizar con los recursos de entorno. Es decir, poner a disposición materiales menos tecnológicos como textos o mapas, para que lo estudiantes lo hagan con los materiales que hay a su alcance”, aclaró la especialista.

La escuela de San Rafael arriba de Desamparados es un centro de Atención Prioritaria para estudiantes en riesgo social. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
La escuela de San Rafael arriba de Desamparados es un centro de Atención Prioritaria para estudiantes en riesgo social. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

“Lo importante es la experiencia que se diseña en la que a través de las actividades y los recursos, se construye el proceso”, agregó.

Adicionalmente, este tipo de lecciones, al ser un metodología universal, se presta para ser llamativa para los estudiantes con algún tipo de adecuación curricular.

Para Poyatos “el paisaje lo que hace es que permite al alumno más autonomía y más movilidad, se puede levantar por un recurso, hablar con los compañeros, acudir a otro equipo por ayuda, se mueve por el aula, en un momento pinta, en otro investiga, el paisaje plantea muchas opciones (...) las circunstancias favorecen la inclusión de todos”.

Un ejemplo de cómo funciona en Costa Rica

“Ha llegado a la tierra un extraterrestre del planeta Tripquídea que tiene como misión: conocer los diversos seres vivos que habitan en nuestro planeta. Por lo cual, las NASA ha nombrado a los estudiantes de quinto grado para que le ayudemos a conocerlos”.

Con ese paisaje, Cindy Céspedes, docente de quinto grado de la escuela de San Rafael arriba de Desamparados, le está enseñando a sus estudiantes sobre la clasificación del reino animal.

Cindy Céspedes presenta cada semana a sus estudiantes un paisaje diferente. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Cindy Céspedes presenta cada semana a sus estudiantes un paisaje diferente. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

Todo a través de actividades como el pintado mediante la Realidad Virtual de las partes del cuerpo animal y la traducción del libro de texto al vocabulario del extraterrestre.

“En lugar de venir a pararme yo aquí y decir bueno ‘la clasificación de los animales es...’ ,sino que es llevar al niño con su imaginación, hacerle una experiencia y a partir de ahí emocionarlos para desarrollar toda una área temática”, puntualizó Céspedes.

Cada estudiante tiene un rol diferente. Algunos son líderes, otros se responsabilizan de los materiales, unos se encargan de mantener el silencio en el aula, mientras el “estudiante tutor” lee las instrucciones y las explica al grupo.

Cada paisaje tiene una duración promedio de una semana.

Este método de enseñanza que Céspedes está impartiendo en el aula desde el 2018, ha mostrado un importante cambio en la manera de aprender y de retener la información en los estudiantes.

Según las evaluaciones de la docente, los estudiantes han presentado un mejor promedio en sus calificaciones y en los niveles de recordación

“Es muy diferente ver una clase magistral o por fichas. Una ficha está bien, pero es igual a un papel, tenés un libro. No es lo mismo verlo así, a que yo me meta en un juego, que lo vea como un juego donde los estudiantes puedan meterse en la historia”, finalizó la profesora.