Monserrath Vargas L.. 27 abril
La fresa entra en floración a los 12 meses en campo abierto. En este caso de ambiente controlado, los investigadores tuvieron floración al mes y dos semanas. Foto: César Naranjo para LN.
La fresa entra en floración a los 12 meses en campo abierto. En este caso de ambiente controlado, los investigadores tuvieron floración al mes y dos semanas. Foto: César Naranjo para LN.

¿Le gustaría comer unas fresas sancarleñas? Sí, leyó bien, fresas de la zona norte del país. Si esta fruta es una de sus preferidas sabrá que es difícil que se desarrolle en un lugar como este, pues debido a las temperaturas y las condiciones del suelo, la planta se estresaría, florecería pero moriría joven.

Sin embargo, alumnos del Instituto Tecnológico de Costa Rica (Tec) en la Sede San Carlos y su profesor César Naranjo lo hicieron posible, en un cuarto de ambiente controlado del que la Escuela de Agronomía de esa universidad dispone, principalmente para investigación.

¿Qué quiere decir esto? Que las fresas se producen en espacios donde se modifican aspectos tales como la temperatura, humedad relativa, calidad y cantidad de luz y nutrición.

“En estas condiciones se pueden obtener rendimientos bastante altos, una utilización de recursos muy buena... la planta va a poder expresar todo su potencial”, aclaró Naranjo.

Este reto lo asumieron y lo superaron en equipo 19 estudiantes del curso de Horticultura con la guía del docente.

Uno de los estudiantes involucrados fue Kevin Mejías Ramírez, de 23 años, quien estudia Ingeniería en Agronomía. El joven contó que para este proyecto piloto se dividieron en varios grupos de trabajo, con el fin de optimizar las labores.

Uno de los equipos se encargó de controlar la temperatura y todas las variables ambientales, otro de la toma de datos, mientras que una agrupación se encargó del monitoreo (observar si existían plagas o deficiencias nutricionales) y, adicionalmente, un equipo tuvo a cargo la fertilización y aplicaciones foliares.

La aplicación foliar consiste en disolver el fertilizante en agua y aplicarlo con bomba de espalda o de motor a las hojas, para así aumentar la efectividad de absorción de la planta.

Según explicó Mejías, “este método resulta bastante delicado pues a diferencia de otros cultivos, si se aplica con una concentración alta, puede quemar las hojas; diariamente se fertilizó y se debía revisar meticulosamente que no exista ningún problema, por ejemplo, que mostrara signos de deficiencia de calcio”, recordó.

Otro de los aspectos en los que se intervino fue en la luz que recibieron las plantas.

“Nosotros le damos más luz de la que usualmente tendrían en condiciones de campo abierto. En Costa Rica, tenemos aproximadamente unas 11 horas de luz, estas plantas de fresa tenían 18 horas con luz continua, eso hace que la producción sea mayor”, explicó el profesor César Naranjo.

Con estas plantas se utilizaron luces led, las cuales cumplen la función de optimizar su fotosíntesis. Sin embargo, debido a que estas ofrecen solo luz roja y azul, representaron un reto.

¿Por qué? “Porque la fresa necesita polinizadores para que se dé bien el cuaje del fruto. Usualmente hay polinizadores naturales cuando este cultivo está en campo abierto, pero, en este caso de condiciones controladas, las luces led no cuentan con luz ultravioleta, según aclaró Naranjo.

“La luz ultravioleta es necesaria para que los insectos se ubiquen. Entonces si usted suelta unas abejas para que polinicen, estas se confunden un poco. Eso fue una de las cosas que estábamos probando (en esta investigación)”, dijo el profesor.

En condiciones tipo invernadero se compran insectos y se liberan dentro del mismo, para que cumplan esta labor.

Este ejercicio académico se realizó con 200 plantas de fresa, plantadas en 12 metros cuadrados.

En el cuarto de ambiente controlado, las fresas recibieron 18 horas de luz diaria para aligerar su proceso de fotosíntesis. Esto permitió que crecieran más rápido y floreara de forma más acelerada para obtener frutos en menor tiempo. Foto: César Naranjo para LN
En el cuarto de ambiente controlado, las fresas recibieron 18 horas de luz diaria para aligerar su proceso de fotosíntesis. Esto permitió que crecieran más rápido y floreara de forma más acelerada para obtener frutos en menor tiempo. Foto: César Naranjo para LN
Potencial

Los ambientes controlados se utilizan cuando las condiciones ambientales no son aptas para el cultivo, por esa razón, el universitario Mejías consideró este tipo de prácticas tienen potencial de cara al cambio climático.

“Mediante ambientes controlados se puede producir cualquier cultivo en cualquier zona, sin importar las condiciones ambientales”, afirmó el estudiante de Ingeniería en Agronomía.

Por su parte, el profesor César Naranjo explicó que hay otros cultivos con los que han trabajado de esta forma, como la lechuga, por ejemplo, que brindan posibilidades como la reducción del desperdicio de alimento.

“Con ambientes controlados usted puede tener un cuarto donde crezcan las lechugas, va del cuarto al supermercado y el desperdicio es mucho menos. Usted cosecha e inmediatamente lo consume”, concluyó el investigador.