Francesca Chinchilla. 7 agosto
Diariamente en redes sociales se viralizan videos con contenido violento del todo el mundo. Foto: Pixabay.
Diariamente en redes sociales se viralizan videos con contenido violento del todo el mundo. Foto: Pixabay.

Violencia, golpes, sangre y todo tipo de agresiones son parte de los contenidos que más comparten los usuarios en redes sociales. Los videos violentos se esparcen de forma masiva y sumamente rápida y emigran de plataformas como Facebook e Instagram hacia WhatsApp y otras. Pero, ¿por qué resultan tan atractivos?

Datos de Hotsuite indican que, para el año 2018, 3,4 millones de costarricenses utilizaron redes sociales, lo cual aumenta considerablemente las posibilidades de que las personas difundan contenido violento y falso en sus plataformas.

Estos mensajes tardan cerca de 20 minutos en ser compartidos en la red, una hora y media en Twitter y cinco horas en Facebook. Además, en solo un día terminan siendo materia prima para artículos periodísticos, según explicó Meg Pickard, exjefa de contenido digital en el diario The Guardian, en su perfil oficial de Twitter.

La viralización de estos videos que pueden llegar a ser noticias falsas, es visto por los especialistas como un problema que está enfrentando la sociedad con al auge de las redes sociales.

Según explicó Denise Giusto, experta en seguridad informática de ESET Latinoamérica en entrevista con La Nación, en la mayoría de los casos, estos materiales son de contenido sensible y no deberían de ser accedidos ni compartidos por cualquier usuario en las plataformas de Internet.

Giusto detalló que las visualizaciones en las plataformas sociales van de la mano con reclamos de movimientos de justicia. Por ejemplo, las grabaciones de los llamados grupos extremistas en Costa Rica que en junio pasado incitaron a la violencia y pedían la formación de ‘batallones’, mediante plataformas como Facebook y WhatsApp.

Al menos cuatro páginas de Facebook divulgaron videos de amenazas contra funcionarios públicos y donde se promovía un “golpe de Estado” en contra del gobierno de Carlos Alvarado, mediante noticias falsas. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) tuvo acceso al video que se viralizó en redes sociales y, como consecuencia de los detalles de la grabación, lograron identificar y detener a los presuntos líderes del comando Frente Patriota 7 de julio.

La experta también indicó que se ha comprobado que algunos de los videos son bromas que se realizan entre usuarios y también se viralizan con rapidez.

(Video) Caen los primeros dos sospechosos de amenazas y llamado a la violencia en video

Viralización instantánea

Gran parte de la masiva viralización en plataformas de Internet se debe a la desinformación de los usuarios y el poco conocimiento que tienen para identificar cuándo un contenido es verídico y legítimo o, por el contrario, cuándo es una publicación con contenido antiguo, es decir, de años atrás, o que ha sido modificado mediante edición.

“El contenido visual falso y violento en redes sociales tiene un gran impacto en la sociedad, sobre todo en momentos de elecciones presidenciales y esto tiene consecuencias a largo plazo en los diferentes tipos de movimientos sociales”, indicó Giusto.

Además de la desinformación del usuario, los videos violentos se viralizan por que en las grabaciones se muestran actos que las personas desearía hacer, pero que jamás llevarían a cabo en la realidad, recalcó la psicóloga clínica Ana Morales Blanco.

La experta explicó que los espectadores de este contenido les agrada observar quién lo hace, se llegan a identificar con el agresor o con la víctima.

En relación a quienes ejecutan los videos, la psicóloga aseveró que podrían tener algún tipo de trastorno de personalidad. Serían personas que disfrutan patológicamente del sufrimiento ajeno y les estimula cruzar los límites. Grabar actos violentos refleja la necesidad de tratar situaciones conflictivas no resueltas.

“Su objetivo (también) es generar caos y fama para darse a conocer. Son agentes que necesitan demostrarle a la sociedad lo que son capaces y lo hacen a través de los videos violentos. Esto va a generar en los otros un despertar de la violencia, que los impulsa a cometer actos que van en contra de un buen funcionamiento social”, aclaró Morales.

Compartir estas grabaciones en redes sociales transmite, en cierta forma, la situación interna que carga un ser humano debido a un suceso traumático o vivencia personal. Las personas que miran también podrían ser víctimas que, para reivindicarse de lo que vivieron, se conectan con el hecho de una manera inconsciente.

Las grabaciones con contenido violento, de igual manera, generan altos niveles de estrés en la sociedad, sufrimiento psicológico y provocan que los espectadores sientan un riesgo inminente en el exterior; lo ven como caótico y lo califican como una amenaza constante.

Morales aseguró que estos contenidos tienen un alto impacto en personas que sufren de ansiedad y trae consigo problemas físicos importantes, pues el cuerpo también enferma porque el sujeto no sabe cómo manejar ese tipo de información.

¿Compartir grabaciones violentas es penado en Costa Rica?

Si bien el contenido violento no está tipificado en la Constitución Política, los códigos Civil y Penal sí protegen diversos derechos relacionados con la imagen de una persona en grabaciones y fotografías. Además, en Costa Rica se aprobó en el 2011 la Ley 8968, que regula la Protección de la Persona contra el Tratamiento de sus Datos Personales.

Esto significa que los usuarios deben ser precavidos en relación con los videos que difunden en sus redes sociales, sobre todo cuando se trata de contenido violento que, además de ser ajeno, puede vulnerar la imagen y los derechos de terceros. El problema es mayor si además están involucrados menores de edad.

Los usuarios que comparten o publican videos que no les pertenecen violan el derecho de la persona que figura ahí, para decidir sobre su propia información personal, aunque esté expuesta en sitios públicos o privados.

¿Qué hacer para no distribuir este contenido?

Desde el punto de vista de la ciberseguridad, Giusto enfatizó que lo primero que se debe hacer es que los ciudadanos comprendan cuáles serían las consecuencias de compartir videos en línea.

En ese sentido, los usuarios deben considerar si el material o contenido daña sensiblemente a una persona, en el momento de reproducirlo o compartirlo. Si es así, lo mejor es no publicar o difundir dicho contenido.

Por otra parte, si se trata de una noticia, lo que puede hacer el individuo es analizar los contenidos audiovisuales a través de los múltiples motores de búsqueda para corroborar si se trata de una grabación real.

Buscar las diferentes fuentes que van referenciándose entre sí hasta llegar a la noticia original, es otra opción. Una vez encontrada la fuente original, el usuario puede evaluar la confiabilidad del medio y hacer un juicio de valor para decidir si compartir o no la grabación.