Francesca Chinchilla. 17 mayo
Grupo Babel desarrolló una plataforma para que los ciudadanos panameños en el extranjero pudieran participar en las elecciones presidenciales de Panamá. En la foto de izquierda a derecha: Esteban Oviedo, Edgar Oviedo y Adrián Jiménez. Foto: Albert Marín
Grupo Babel desarrolló una plataforma para que los ciudadanos panameños en el extranjero pudieran participar en las elecciones presidenciales de Panamá. En la foto de izquierda a derecha: Esteban Oviedo, Edgar Oviedo y Adrián Jiménez. Foto: Albert Marín

Más de mil panameños que residen fuera de su país pudieron votar mediante Internet en las elecciones del pasado 5 de mayo gracias a una plataforma diseñada por Grupo Babel, una empresa costarricense.

El Tribunal Electoral de Panamá (TE) incursionó por primera vez en esta modalidad de sufragio con los objetivos de democratizar el voto en los panameños que están fuera del país y disminuir los gastos y el tiempo que invierten sus ciudadanos en trasladarse hasta un consulado para ejercer ese derecho.

Esta es la tercera ocasión en la que los panameños ejercen el derecho al sufragio desde el extranjero. La primera vez, en el 2009, lo hicieron vía postal; en el 2014 se combinó el método postal y uno electrónico pero es hasta ahora que el voto se hace exclusivamente por Internet, según información de la página web del TE.

El organismo destacó que el Internet permitió incrementar en 52% la cantidad de personas que sufragaron dado que para estos comicios generales un total de 1.294 panameños emitieron su voto para presidente, de los 5.348 habilitados. En el 2014 solo lo hicieron 854 personas. Laurentino Cortizo se convirtió ese domingo 5 de mayo en el nuevo presidente de la República de Panamá.

¿Cómo ejercieron el voto por Internet?

Esteban Oviedo, director General de Babel, una empresa con 12 años de operar en Panamá, explicó que el desarrollo de esta plataforma les tomó dos años. Ellos ganaron una licitación frente a una compañía española.

La creación del software tardó un año y tomó cerca de otro más hacer las pruebas necesarias para garantizar la seguridad de la plataforma. Cada partido político contó con un asesor de informática para auditar el software y asegurarse de que los votos no fueran manipulados, explicó Oviedo.

Su hermano Édgar, director de Negocios y Operaciones de Babel, dijo que el mayor reto fue cumplir con los estándares de seguridad exigidos para un proceso electoral, el cual debía brindar confianza a los magistrados, partidos políticos y ciudadanos.

“Con el Tribunal nos tomó bastante tiempo poder implementar todos los métodos de seguridad, probarlos y asegurarles que el software era totalmente confiable”, comentó Edgar Oviedo. Foto: Albert Marín
“Con el Tribunal nos tomó bastante tiempo poder implementar todos los métodos de seguridad, probarlos y asegurarles que el software era totalmente confiable”, comentó Edgar Oviedo. Foto: Albert Marín

“Utilizamos componentes de hardware para poder asegurar aún más los procesos de encriptación y eso fue lo que garantizó que el voto fuera completamente seguro y secreto”.

La encriptación es el proceso por el cual los archivos que se mueven por una red se hacen completamente ilegibles gracias a una fórmula matemática de protección que desordena sus componentes. Si una persona no cuenta con las claves correctas para ver el material no podrá entender la información que contiene.

Para alcanzar el flujo de la votación deseado Babel desarrolló cuatro módulos. El primero, donde el Tribunal configuró toda la información relacionada como el tipo de votación, fechas de registro, padrón electoral, candidatos y otros.

El segundo módulo fue el registro, donde los panameños configuraron sus datos personales como número de cédula, correo electrónico, número de teléfono, contraseña y preguntas de seguridad para el momento de la votación.

El tercer módulo fue donde el ciudadano emitió su voto, que se habilitó después de haber completado el formulario en el registro.

Y por último, el módulo de escrutinio se encargó del conteo automático de los votos y del reporte de los datos demográficos.

Al igual que en el sistema tradicional, los panameños que viven en el extranjero debían estar empadronados en el Registro de Electores Residentes en el Extranjero de Panamá (RERE) para poder emitir el sufragio.

El votante podía utilizar su teléfono móvil, tableta o computadora para ejercer el derecho al voto, sin importar si estaba en la casa o en el trabajo.

Mediante un correo autorizado, el votante recibía un tutorial con una serie de instrucciones y acceso al sistema electrónico, donde se debía registrar y emitir su voto para presidente en un horario establecido por el TE.

Un vez emitido el voto, al correo se envió una clave que le permitía al elector verificar, en una única ocasión, si efectivamente su voto había sido asignado al candidato de su elección.

“Esta llave se enviaba una única vez y, si el usuario la perdía, no se generaba otra. Es por eso que en la información que se le envió al votante antes de que hiciera oficial su elección se le indicaba que se debía guardarla con tanto cuidado como una clave bancaria”, explicó Adrián Jiménez, administrador de proyectos en Babel.

Los votos se acumularon en una base de datos que se convirtió en una especie de urna digital.

“En una habitación segura, a la cual solo personas involucradas en el Tribunal tenían acceso, se podía ingresar al servidor y, mediante una llave física, se mostraban en una pantalla los reportes de votos”, explicó Jiménez, quien dejó claro que la información no podía ser manipulada por los auditores.

En los reportes, el Tribunal Electoral puede saber que una persona votó, pero no por quién lo hizo.

“El proceso de escrutinio tiene una característica que lo llena de credibilidad a la hora de establecer un proceso democrático transparente y es que, en el momento en que los ciudadanos emiten su voto, es totalmente válido y seguro", aseveró el arquitecto del software que lideró técnicamente el proyecto, Nasser Páramo.

¿Es posible el voto por Internet en Costa Rica?

Implementar el voto por Internet en Costa Rica no es posible debido al artículo 93 de la Constitución Política de nuestro país. Ahí se señala que el “sufragio es una función cívica primordial y obligatoria limitación y se ejerce ante las juntas electorales en votación directa y secreta, por lo ciudadanos inscritos en el Registro Civil”.

“Mientras exista esa norma, el Tribunal no tiene la potestad de ir en contra de lo que dice la Constitución. Nosotros podríamos promover la reforma ante la Asamblea Legislativa, pero hasta tanto exista esa reforma no podríamos hacer más”, indicó Héctor Fernández, Director General del Registro Electoral.

En las elecciones presidenciales del 2018, tanto de la primera como segunda ronda, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) gastó ¢271.191 millones por concepto de transporte para la campaña dentro y fuera del país, así como más el alquiler de vehículos que utilizaron a los funcionarios que cubren el proceso electoral.

Fernández dijo que la última vez que se discutió el voto por Internet en suelo nacional se dieron cuenta de que hay muchísimo mayor celo en cuanto al secreto del voto que otros países.

“Nosotros solo podemos votar ante un junta receptora de votos que actúa en garantía de secreto del voto. El que sufraga por Internet lo hace desde su casa y por ende no se puede dar esa garantía”, explicó.