
La influencia global que posee un idioma no depende de la cantidad de personas que lo hablen ni del poder económico de su país de origen.
El peso de una lengua en todo el mundo está determinado por su utilidad para generar conversaciones entre personas que hablen diferentes idiomas y para acceder a información, pero también por quiénes la hablan.
Estas cualidades colocan al inglés como el puente más popular para comunicarse y compartir información en Internet.
Lo anterior se desprende de un estudio realizado por especialistas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), las universidades de Harvard y de Northeastern, en Estados Unidos, y la Universidad de Aix Marseille, de Francia.
Los expertos evaluaron las conversaciones de usuarios bilingües de Twitter, editores de más de un idioma de Wikipedia y traducciones de libros de 150 países en un periodo de 30 años.
Con la información extraída, crearon un mapa llamado Red Global de Idiomas, con el cual identificaron conexiones entre las diferentes lenguas. Para ello, emplearon técnicas de la ciencia de las redes, Big Data y estadísticas diversas.
“La Red de Idiomas es una representación de la red social global. Cada uno de los vínculos que mapeamos involucra a personas que hablan distintos idiomas o que traducen información entre idiomas”, explicó César Hidalgo, uno de los autores del estudio.
Un mundo global. Hidalgo, de origen chileno, explicó que el factor que hoy limita la habilidad de las personas para acceder a un contenido es la lengua que habla y, de manera más indirecta, la posición que posee esa lengua en la Red Global de Idiomas.
Por ejemplo, un español puede ingresar tanto a la versión digital del diario local El País , como a los contenidos que ofrece el diario estadounidense The New York Times o su homólogo ruso, Gazeta.ru.
El investigador agregó que la posición de una lengua en la Red Global de Idiomas está medida por la habilidad de esta para conectar distintos grupos idiomáticos en el planeta.
“La misma cantidad de personas en el mundo habla chino e inglés (1.500 millones), considerando a la gente que habla estos idiomas como lengua nativa o como lengua secundaria”, expresó.
Sin embargo, la conectividad del inglés en las redes de idiomas es mucho mayor que la del chino pues el inglés es el eje central en la red, que sirve de puente de comunicación.
El estudio también reveló que, en la red de traducciones de libros, el ruso y el francés poseen un peso importante.
“El ruso conecta con todos los idiomas de la ex-Unión Soviética, pero también con idiomas de países que tenían una afinidad política durante la Guerra Fría”, destacó Hidalgo.
Otras lenguas que destacan, a pesar de tener un menor peso que el inglés, son el español, el alemán, el portugués y el chino.
Los investigadores seguirán analizando el mapa de idiomas para hallar otros factores que influyen en la difusión de información en la sociedad global.