DUJIANGYAN, China (AFP) El sismo del 12 de mayo en China dañó seriamente las estructuras de varias presas modernas, pero el ancestral sistema de regadío de Dujiangyan, a 50 km del epicentro y en funcionamiento desde hace más de 23 siglos, apenas se estremeció y resistió a su embate.
"Este sistema ancestral es una perfección", explica Zhang Shuanggun, una campesina china al observarlo, al pie de una montaña.
El sistema, considerado como patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco, que data del siglo III antes de Cristo, fue construido para regular las aguas del río Min a fin de prevenir las inundaciones por una parte e irrigar los valles de Chengdu, en la provincia de Sichuan devastada por el sismo.
El temblor de magnitud 8 en la escala de Richter, que causó más de 80.000 muertos y desaparecidos, provocó algunos desperfectos en su mecanismo, pero sigue siendo seguro, según el Ministerio de Recursos Hidráulicos, mientras que las presas modernas sufrieron graves daños y están bajo vigilancia permanente.
"El sistema de regadío es sólido y confiable", estima He Quyun, una mujer de 66 años. "Nuestros ancestros y sus arquitectos eran tan geniales", agrega un hombre del lugar.
El sistema consiste en una división del río para formar varias islas artificiales. La principal de ellas sirve, por uno de sus lados, de sostén a una presa y, por el otro, de apoyo para un canal utilizado para regar los valles de la región.
Según la Unesco marca "un momento especial en el desarrollo de la gestión y la tecnología del agua" e ilustra "los avances científicos y tecnológicos realizados en la antigua China".
Mientras su esposa planta semillas al borde de su trigal, Xu Shifu explica que si sus tierras necesitan agua podrá ir a buscarla a esas instalaciones ancestrales.
"Seguro que en más de 2.000 años de existencia ese sistema de regadío habrá visto más de una catástrofe", estima, comentando que su familia depende de él desde hace dos generaciones. "Es muy importante", concluye.
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