MIAMI (AFP) Una larga estadía en el espacio obliga a los astronautas a convivir en cubículos reducidos donde la necesidad de una ducha se sacia con una buena toalla mojada, contó a la AFP Steve Frick, comandante del trasbordador Atlantis, que regresó en febrero de la Estación Espacial Internacional (ISS).
Frick, nacido en Pennsylvania (noreste de EEUU), de 43 años, es un ex piloto de combate de aviones F/A-18 Hornet, con los que combatió en el Golfo Pérsico en 1991, y vuela para la NASA desde 1996.
Su más reciente misión al espacio con el Atlantis --12 días y 18 horas-- no fue de las más extensas, comparando con otras que se extienden hasta 6 meses. Pero en cualquier caso el comandate ya tiene su método para sentirse a gusto en la nave.
"Cuando siento que necesito ducharme, tengo que recurrir a una toalla mojada", contó Frick. "Al menos tengo un champú líquido" con el que se limpia la cabeza y que tiene que remover luego no muy fácilmente con la misma toalla.
Al tratarse de un espacio reducido y compartido --en la misión del Atlantis viajaban 7 personas-- no es menor la necesidad de mantener un ambiente agradable.
"Los malos olores en lugares tan pequeños son algo muy molesto para los astronautas", dijo Frick, quien explicó que no pueden llevar al espacio perfumes ni fragancias, y deben ocuparse antes de despegar de no tener abordo nada de lo que luego se arrepientan y que obligue a "disparar un sistema de purificación de aire".
"Llevamos fruta fresca, que dé un buen aroma, y tenemos una política de viajar sin bananas y sin pescado. Me encanta el pescado, pero no dentro del trasbordador", dijo Frick.
Cuando los períodos de trabajo son extensos en la estación espacial la situación es más difícil, pero al principio cada astronauta pasa todo el tiempo intentando acomodarse a un ambiente muy extraño y uno pierde de vista el cuidado personal, explicó.
"Luego regresas a tu casa con tu familia, vuelves a sentirte muy raro por unos días. Te quedas quieto en un rincón o te mueves como si fueras un robot", cuenta riendo y moviendo la cabeza y los brazos como si estuviera en el espacio.
Después de un viaje del trasbordador uno llega muy cansado y necesita varios días para recuperarse y dormir bien, dijo el astronauta, que describió la estadía en la Estación Espacial como si se estuviera "en un hotel cinco estrellas, pero eso sí, un poco más ajustado".
Frick admite que la fantasía de ir a la Luna lo acompaña desde niño y es un sueño que comparte con otros astronautas de su generación.
"Es algo muy inspirador para mí y la mayoría de mis colegas. Soñamos con ir y caminar en la Luna, pero el reloj avanza y no sé cuantos de nosotros podremos llegar a ese punto", admitió.
La NASA anunció en diciembre que proyecta el retorno del hombre a la Luna antes de 2020, y que para ello reemplazará desde 2010 a los actuales transbordadores por una nueva versión de cohetes.
La agencia espacial de Estados Unidos proyecta construir en la Luna instalaciones que permitan a los astronautas estadías de hasta seis meses, como ocurre actualmente en la Estación Espacial Internacional.
El próximo aterrizaje lunar se produciría, según lo proyectado por la NASA, tras un largo período de ausencia de casi medio siglo.
El viaje del Apollo 17, en diciembre de 1972, con tres astronautas, fue el último que realizó Estados Unidos a la Luna.
© 2008 AFP