
Las altas temperaturas provocan que el aire dentro de las llantas se expanda. Esa situación aumenta la presión y puede afectar la estabilidad del automóvil si no se mantiene en los niveles adecuados.
Las llantas son el único punto de contacto entre el vehículo y el pavimento. Por esa razón, mantener la presión correcta mejora la seguridad, el consumo de combustible y el desempeño del automóvil.
La presión de las llantas se mide en PSI, según el fabricante Kia, cada vehículo tiene una presión recomendada específica. Esa información aparece en el manual de usuario y en la etiqueta de la llanta. La medición debe hacerse “en frío”, antes de conducir.
En términos generales, se recomiendan estos niveles:
- 30 PSI para automóviles pequeños.
- 36 PSI para vehículos medianos.
- 42 PSI para vehículos grandes.
Durante la época de calor, la presión puede subir hasta 3 PSI o más debido a la expansión del aire.
Sin embargo, Michelin explicó que los fabricantes ya contemplan esas variaciones de temperatura en las recomendaciones oficiales. Por ello, no se aconseja bajar aire a las llantas cuando aumenta la presión por el calor.
La marca advirtió que purgar los neumáticos puede generar un desequilibrio entre los ejes del automóvil.
En cambio, durante épocas de frío extremo sí se recomienda aumentar aproximadamente 3 PSI, porque el aire se comprime y la presión disminuye.
El blog especializado Neumáticos Barcelona indicó que una llanta con exceso de aire puede verse más abultada y rígida en los costados. Además, puede presentar desgaste irregular en la banda de rodamiento.
Por esa razón, especialistas recomiendan revisar con frecuencia la presión y acudir a un mecánico si detecta señales extrañas en las llantas.
Consecuencias de manejar con la presión incorrecta
El blog Radial Llantas detalló varios problemas relacionados con una presión inadecuada.
Presión muy baja
- El automóvil consume más combustible.
- Existe mayor desgaste en la parte externa de la llanta.
- Aumenta el riesgo de reventaduras.
- El vehículo se siente más pesado al conducir.
- Puede haber pérdida de control en curvas.
- El frenado requiere más distancia.
Presión muy alta
- Se desgasta más el centro de la llanta.
- El automóvil rebota más en baches o topes.
- Disminuye la tracción, especialmente en lluvia.
- Aumenta el riesgo de perder el control en maniobras bruscas.
- Se reduce la vida útil del neumático.
El mantenimiento adecuado de las llantas ayuda a mejorar la estabilidad y la eficiencia del automóvil. Además, reduce riesgos durante la conducción.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
