GINEBRA (AFP) La epidemia de sida en el sur de Africa es tan grave que debe ser considerada como una catástrofe, del mismo modo que las inundaciones o las hambrunas, según un estudio que la Federación Internacional de la Cruz Roja publica este jueves.
En su informe anual sobre "Las catástrofes en el mundo", la organización humanitaria afirma que la definición de catástrofe de la ONU se aplica "en forma evidente y plena al VIH", el virus del sida.
Las Naciones Unidas definen una catástrofe como una "ruptura grave en el funcionamiento de una sociedad, con pérdidas de vidas humanas, materiales y medio ambientales, y de una tal amplitud que excede las capacidades de la mencionada sociedad para enfrentarla".
En este sentido, el VIH constituye una verdadera catástrofe para el Africa subsahariana, que concentra alrededor de dos tercios de los seropositivos del mundo, señala la Federación de la Cruz Roja.
Unos 22,5 millones de personas viven con el virus en el sur del continente africano, lo que significa que al menos una persona de cada diez es seropositiva en Sudáfrica, Zimbabue, Lesotho, Malawi, Mozambique, Namibia, Swazilandia y Zambia, revela el informe.
Los efectos de la epidemia se dejan sentir en toda la sociedad debido a sus repercusiones económicas y sociales.
"La amplitud y gravedad de la epidemia de VIH y del sida podrían haber sido limitados, pero la ignorancia, el oprobio, la inacción política, la indiferencia y la negligencia han ocasionado millones de muertos", denuncia Lindsay Knight al presentar el informe cuya redacción ha dirigido.
"En varios países la epidemia ha significado una disminución del número de trabajadores calificados, al tiempo que provoca una creciente demanda de los servicios de salud", indica el informe.
Tres millones de seropositivos reciben una terapia antiretroviral en los países en desarrollo, o sea siete veces más que hace cuatro años, indicó la Organización Mundial de la Salud (OMS) a comienzos de mes.
Los expertos consideran sin embargo que sólo 31% de los 9,7 millones de personas que necesitan terapias retrovirales los recibían a fines de 2007 en los países de ingresos escasos o intermedios, según un informe común de la OMS, la ONUSIDA y el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (UNICEF).
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