Mercedes Agüero. 23 marzo, 2012

Radiográfica Costarricense (Racsa) está en riesgo de quiebra, a causa de la pérdida acumulada de su rentabilidad y la falta de liquidez para hacer frente a sus deudas en el corto plazo.

Tal advertencia la hizo la Contraloría General de la República en un informe emitido el 19 de diciembre del 2011, el cual fue declarado confidencial.

El documento del ente contralor, N.° DFOE-IFR-12-2011, del cual La Nación tiene copia, revela que en término de 18 meses, de enero del 2010 a junio del 2011, Radiográfica acumuló pérdidas de operación por ¢6.786 millones.

Esto la obligó a echar mano del total de sus utilidades acumuladas disponibles (lo que para una persona serían sus ahorros) y a incurrir en un alto nivel de endeudamiento. Además, registró una disminución significativa de los flujos de caja.

Así, sus utilidades disponibles pasaron de ¢6.681 millones en el 2007 a un saldo negativo de –¢690 millones al cierre del primer semestre del año anterior.

Para el futuro, las proyecciones de la propia Racsa indican que seguirá teniendo pérdidas en operaciones hasta el 2013.

Radiográfica es una subsidiaria del estatal Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

De acuerdo con la Contraloría, a pesar del aporte de capital que le hizo la casa matriz (ICE) en el 2011 por ¢5.845 millones, “es evidente que de no tomarse las acciones inmediatas de inversión y logística empresarial, la compañía no contará con los recursos para operar y, por ende, estaría en condiciones de insolvencia financiera”.

Al respecto, Teófilo de la Torre, presidente ejecutivo del ICE, aseguró que la entidad, con el consejo de un grupo interdisciplinario y las propuestas de la propia administración y Junta Directiva de Racsa, ha reforzado sus acciones emprendidas en agosto del 2010, con el fin de asegurar el reflote y regreso a la normalidad de dicha empresa.

“Esas acciones van dirigidas a profundizar los servicios que presta al sector público, por medio de mecanismos de Gobierno Digital y otros, aprovechar la integración de servicios multiplay de diferentes tipos, tanto propios como del ICE y alianzas con terceros”, dijo.

De líder a cenicienta. En el pasado, Racsa lideró la prestación de servicios de Internet. No obstante, como carecía de infraestructura propia siempre dependió de las redes de las cableras para llegar a sus clientes en hogares y empresas.

Al abrirse el mercado de las telecomunicaciones en el 2008, las cableras pasaron a ser operadores independientes y competidores directos de Radiográfica. Ahí empezaron a agravarse los problemas.

A esto se unió la falta de definición de parte del ICE sobre el papel de su subsidiaria en el mercado.

El Instituto tampoco atendió las múltiples advertencias de directivos de Racsa, del auditor de la empresa, de expertos internacionales e incluso de diputados sobre las consecuencias que enfrentaría Radiográfica si no se fortalecía.

A partir del 2010, dice el informe de la Contraloría, Racsa se ve afectada por una drástica caída en los ingresos de operación debido a la fuga de clientes y a una alta carga financiera por el endeudamiento en proyectos que no le han generado la rentabilidad esperada.

Otros males que suman son la ausencia de inversión en los negocios que sí le dan ganancias, y que la empresa debe soportar una fuerte carga de gastos fijos de operación.

“La mezcla de estas variables ha sido el detonante de la sequía sufrida por Racsa en sus flujos de caja, al punto de necesitar herramientas financieras alternas (aportes extras de socios, endeudamiento para capital de trabajo y readecuación de deudas) para mitigar la crisis”, dice el informe. Agrega que esas medidas son paliativas y de corto plazo.

En el 2010, el ICE le inyectó ¢3.062 millones para capitalización de activos y luego otros ¢2.783 millones como capital de trabajo para el proyecto de Páginas Amarillas.

Luego, ante la falta de liquidez, Racsa debió pedir $2 millones para capital de trabajo al Banco Internacional de Costa Rica (Bicsa).

De toda esta situación, la Contraloría informó al Consejo Directivo del Instituto, al cual le dio dos meses para decidir la permanencia o no de Racsa como negocio del Grupo ICE.

De la Torre dijo que esa orden está en la fase de ejecución, y actualmente Racsa prepara las medidas específicas requeridas. Según él, la Contraloría conoce esas acciones.

Dentro de las tareas en proceso del ICE también está la preparación del alineamiento de la nueva estrategia para la subsidiaria, lo que será considerado y aprobado por el ICE en unas semanas.