Mountain View, California. A principios de 2008, en los primeros días de la era iPhone, ingenieros de Google empezaron a notar algo inusual en los registros del motor de búsquedas. Los dueños de estos teléfonos nuevos hacían una gran cantidad de búsquedas en la web.
Sin embargo, había un problema: no era ideal buscar en un teléfono. Era difícil teclear en las pantallitas y, lo más irritante para Google, que alardea de su velocidad en cada página de resultados, es que se cargaban con lentitud.
Así que Google inició un proyecto al que denominó Grand Prix. En seis semanas, los ingenieros modernizaron la búsqueda móvil e idearon planes para formas nuevas para buscar en movimiento: hablando y tomando fotos en lugar de tecleando.
Era mucho lo que estaba en juego. Los teléfonos móviles podían ser un enorme mercado nuevo para Google, o podía proporcionar una apertura para que algún competidor se abalanzara u obviara la necesidad de un motor de búsqueda. Si la gente podía ir directo a las aplicaciones del teléfono, ¿para qué buscar información en Google?
Hoy, Google dice que las búsquedas móviles aumentan con rapidez, y mejoraron seis veces en los dos últimos años. Google tiene un nicho de mercado de 97% de las búsquedas móviles, según StatCounter, que rastrea el uso de Internet.
Ahora, que domina el campo, Google lanza su potencia informática y montones de datos a problemas nuevos, específicos de los teléfonos móviles: como traducir llamadas telefónicas sobre la marcha y reconocer fotografías de cosas, como plantas y ropa.
“Me siento como se siente un padre por segunda ocasión”, comentó Amit Singhal, un investigador en Google que trabaja en las búsquedas. “Viste crecer a tu primer hijo a un ritmo asombroso, y aquí estamos con nuestro segundo hijo, móvil, creciendo al mismo ritmo y mostrando los mismos signos”.
Google se tardó en aprovechar algunas de las oportunidades más recientes de negocio en la web, particularmente las redes sociales. Inversionistas han criticado a la compañía por darle largas al asunto cuando se trata de dilucidar cómo ganar dinero en campos nuevos.
Sin embargo, la movilidad es una excepción. El año pasado, Eric E. Schmidt, entonces el director ejecutivo de la empresa, dijo que la filosofía de Google era “primero la movilidad”, lo que significó que se diseñarían productos para teléfonos al mismo tiempo que versiones para PC.
“Eso es algo fundamental en lo que Google apuesta su futuro”, expresó Karim Temsamani, el jefe de publicidad móvil de Google, un puesto creado en setiembre.
No obstante, Google no ha seguido sistemáticamente el mantra de primero la movilidad, y algunos analistas, incluido Colin W. Gillis de BGC Partners, dice que no ha actuado con suficiente rapidez para crear nuevos productos o anuncios móviles.
“Han hecho un trabajo realmente bueno para posicionarse para que no los pueden apartar del mercado”, dijo Gillis. “Ahora sólo tienen que producir alguna innovación. Saquemos algo de ingresos de esta plataforma”.
Google dijo en octubre que los anuncios móviles están camino a generar $1.000 millones en ingresos el año entrante. Los usuarios móviles pueden llamar a un negocio desde un anuncio en Google o recibir cupones para tiendas cercanas. Pueden tomar fotografías de carteles de películas con el teléfono celular para descargar un tráiler. Con tecnologías nuevas como la comunicación de corto alcance, los anunciantes podrían premiar a los clientes con regalos de lealtad por entrar en sus tiendas, dijo Temsamani.
Sin embargo, debido a que generalmente los anuncios móviles se venden por menos de la mitad del precio de los de la web, Gillis dijo, “simplemente no queda mucha ganancia”. Aunque Google hace programas informáticos Android para teléfonos, no gana dinero directamente por ello porque se lo quedan los fabricantes de los teléfonos. Entre tanto, Apple gana dinero de sus aparatos y con lo que aparece en sus pantallas, incluida su propia red de anuncios. No obstante, su enfoque sobre el mercado móvil es clásico de Google: tomar problemas en los que han trabajado los científicos en informática durante décadas, lanzarles grandes cantidades de datos y potencia de cálculo, y suponer que si el producto resultante es útil para las personas, al final, producirá dinero.
La gente ahora puede tomar fotos de edificios importantes o de etiquetas de vinos para buscarlos usando Google, hablar a sus teléfonos usando la búsqueda de voz y, en los Android, traducir conversaciones en inglés y español.
“Nosotros, como comunidad académica habríamos discernido esto, pero no habríamos podido establecerlo a este tipo de escala”, señaló Alexei A. Efros, un catedrático adjunto de informática y robótica en Carnegie Mellon, refiriéndose a estos tipos de hazañas tecnológicas. “Realmente, eso es lo grandioso de Google, el hecho de que puede hacerlo a un escala tan monumental y verdaderamente hacerlo útil para el público en general”.
Google habilitó a sus computadoras para aprender idiomas hablados a partir de grabaciones de voz. “Aun si eres de Brooklyn y arrastras las R al estacionar el coche, ha escuchado a bastantes personas de Brooklyn y lo puede hacer bien”, dijo Mike Cohen, jefe del equipo de tecnología de voz de Google.
Al principio, los ingenieros pensaron que las personas le hablarían a su servicio de búsqueda de voz como si hablaran con una persona –“sabes, es mi aniversario y me encantaría llevar a mi esposa a algún lugar realmente romántico a cenar, ¿tienes alguna idea?”–, así que habilitó al servicio para filtrar las palabras innecesarias. Sin embargo, resultó que Google ya había entrenado a la gente a pensar con palabras clave, así que sabían buscar “restaurantes románticos”, incluso al hablar en lugar de teclear.
Goggles, la herramienta de búsqueda visual, reconoce cosas con fuertes texturas visuales, como un código de barras, el forro de un libro o un edificio emblemático. Sin embargo, a menudo no puede distinguir entre un gato negro y una silla negra, por ejemplo, o reconocer alimentos o plantas, aunque Google trabaja con botánicos para habilitar a sus máquinas con los secretos para detectar hojas. Google ya tiene la capacidad de reconocer caras, así que, teóricamente, la gente puede tomar una foto de una cita a ciegas y activar un perfil en línea, pero aún no usa esa tecnología porque sigue resolviendo las implicaciones de privacidad.
La gente también puede fotografiar un menú para traducirlo en otro país, y hablar en inglés para escuchar la traducción al español. Google espera que algún día pueda traducir ambos lados de una conversación telefónica al momento en que sucede, señaló Franz Och, el jefe del grupo del motor de traducción.
Aunque los resultados de las búsquedas que saca Google podrían parecer los mismos en los teléfonos que en las computadoras, hay algunas diferencias tras bambalinas.
Por ejemplo, se clasifican en forma distinta ciertos resultados debido a la ubicación. Si se busca Walmart en una computadora, Google supone que probablemente se quiere el sitio de comercio electrónico o vacantes de empleo. Si se hace en un teléfono, Google supone que se busca la tienda más cercana. Otras herramientas de búsqueda se diseñaron específicamente para teléfonos. Si se busca el tiempo o los precios bursátiles, Google muestra una escala, movible con un dedo, para ver los resultados en diversos horarios.
Google dice que la búsqueda móvil no le roba tiempo a las hechas en computadoras. Más bien, las móviles aumentan a la hora de la comida y las noches, cuando la gente no usa la computadora. Y, aunque los usuarios móviles sí buscan cosas sencillas, como el tiempo y los horarios de los trenes, los ingenieros se han sorprendido de cuántas personas también formulan preguntas más complicadas sobre negocios y política.
“Definitivamente, la búsqueda móvil va a superar a las de escritorio”, dijo Scott B. Huffman, quien trabaja en las búsquedas móviles de Google y preside a su equipo de evaluación. “Pasarán las líneas, y creo que lo harán antes de lo que se pensaba”.