
Un agricultor de 86 años en Estados Unidos rechazó una oferta cercana a $15 millones para vender sus tierras a desarrolladores interesados en construir centros de datos vinculados a la inteligencia artificial.
El productor Mervin Raudabaugh optó por preservar sus dos granjas ubicadas en Silver Spring Township, en el condado de Cumberland, Pensilvania. La decisión garantizó que las propiedades continúen destinadas a la actividad agrícola.
El agricultor cedió los derechos de desarrollo de 261 acres (105,6 hectáreas) a un fideicomiso de conservación. Este mecanismo impide futuras urbanizaciones o proyectos tecnológicos en esos terrenos.
Oferta millonaria para construir centros de datos
Desarrolladores de centros de datos presentaron a Raudabaugh una propuesta verbal cercana a $60.000 por acre, equivalente a unos $148.000 por hectárea.
El plan buscaba incorporar sus parcelas a un campus de centros de datos a gran escala. La iniciativa pretendía integrarse a un proyecto mayor en la zona.
Según información divulgada por PennLive, el complejo contemplaba hasta 18 edificios en Middlesex Township, a unos 3 kilómetros de las granjas del agricultor. El desarrollo involucra a la empresa Carlisle Data Center Partners junto con la desarrolladora Powerhouse Data Centers.
Los centros de datos son grandes instalaciones que albergan servidores para almacenar y procesar información digital. Parte de estas infraestructuras se utiliza para entrenar programas de inteligencia artificial.
El agricultor rechazó la venta
Raudabaugh decidió no avanzar con la negociación. Señaló que su principal motivación no fue económica.
El productor explicó que mantiene un vínculo personal con las tierras y que no deseaba que sus granjas fueran destruidas.
También indicó que la decisión no representó un gran sacrificio financiero. Afirmó que durante su vida construyó una situación económica estable.
Un acuerdo para proteger tierras agrícolas
El agricultor firmó un contrato de conservación con Lancaster Farmland Trust. El acuerdo garantiza que el terreno continúe destinado a la actividad agrícola.
Como parte del proceso, vendió los derechos de desarrollo de los 261 acres por un monto menor a $1,9 millones.
La servidumbre de conservación impide que la tierra se utilice para proyectos industriales o inmobiliarios.
El pago provino de un programa local de preservación de tierras financiado con una parte del impuesto municipal sobre salarios. Este fondo compensa a los propietarios que renuncian a otros usos posibles del suelo.
A pesar del acuerdo, Raudabaugh mantiene la propiedad de las granjas y puede continuar con las actividades agrícolas.
Expansión tecnológica en Pensilvania
Pensilvania aún no cuenta con centros de datos de gran escala de este tipo. Sin embargo, existen propuestas en varios condados del estado.
La región enfrenta el desafío de equilibrar el crecimiento económico ligado a la tecnología con la protección de tierras agrícolas y espacios abiertos.
El acuerdo firmado por el agricultor se concretó el 30 de diciembre de 2025. Las autoridades locales aprobaron previamente la compra de las servidumbres en junio de ese mismo año.
Con esta decisión, parte del corredor rural de North Locust Point Road quedará protegido frente a futuros desarrollos.
La supervisora municipal Laura Brown indicó que la preservación de estas granjas fortalece un bloque de tierras protegidas que incluye parques y otras explotaciones agrícolas.
Una historia personal ligada a la granja
Las tierras de Raudabaugh tienen un profundo vínculo con su historia familiar.
En una de las granjas murió su madre durante la década de 1950. En ese momento él cursaba la secundaria.
Tras ese hecho asumió el cuidado del rebaño lechero de la familia. El agricultor recordó que debía ordeñar las vacas antes de asistir a clases.
Durante su último año escolar faltó 31 días por las responsabilidades en la granja. Aun así señaló que disfrutaba ese trabajo.
En esas mismas tierras también vivió con su esposa Anna Mae, quien trabajó como enfermera en Carlisle Barracks. Allí criaron a sus hijos y desarrollaron su vida familiar.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
