
Casi 25 años después de su fuga de una prisión federal en Estados Unidos, el empresario Arnoldo Rodríguez Beeche enfrenta aquí cinco denuncias por estafa, libramiento de cheques sin fondos y retención indebida.
Rodríguez, cuya orden de captura internacional permanece vigente, dijo el viernes –durante una entrevista concedida en su mansión del condominio Valle del Sol, Santa Ana– sentirse tranquilo. Rechazó haber cometido delito alguno.
“Soy un hombre de negocios y algunas veces las cosas no salen bien. Siento que ha faltado voluntad para negociar”, dijo.
El primer caso se refiere a la fallida compra de un Mercedes Benz –modelo 2006– valorado en $145.000. El lujoso vehículo pertenece a un ingeniero civil de apellido López.
De acuerdo con la denuncia, en julio del 2006 Rodríguez mostró interés por el vehículo.
Tras una negociación, las partes acordaron que la cancelación se llevaría a cabo mediante tres pagos. El empresario Rodríguez –de acuerdo con documentos en poder de La Nación– entregó un cheque del Bank One Columbus (Estados Unidos) por $50.000 como señal de trato. En el acto se llevó el Mercedes Benz.
Negocio frustrado. El dueño del carro depositó el cheque en el Banco de Costa Rica, pero no pudo hacerlo efectivo.
“No es que el cheque no tuviera fondos, sino que el banco (Bank One) fue absorbido por otro y cambió el sistema. Me retornaron el cheque”, adujo Rodríguez.
López asegura que tras su reclamo, el 28 de julio del 2006, el empresario telefoneó para indicarle que había efectuado una transferencia de fondos mediante el Royal Bank of Canada, con sede en Gran Caimán, en el Caribe.
“El 4 de agosto del 2006 llamamos al Royal Bank y nos informaron que el documento era falso. Si bien el logo utilizado era similar y los números de teléfono que aparecen los correctos, el documento era falso. Ellos no conocían a Arnoldo Rodríguez Beeche”, detalla la denuncia.
El empresario dijo no saber de dónde provino la información. “No tengo ni idea de dónde salió. Yo no tengo una cuenta en Gran Caimán. La Corte no ha podido comprobar que ese fax sea mío”, sostuvo.
Ante la denuncia, el 3 de noviembre del 2006 agentes policiales detuvieron el Mercedes Benz en las inmediaciones del Gimnasio Nacional y lo entregaron a López.
En este caso Rodríguez es investigado por estafa y apropiación indebida pues no devolvió una de las llaves de seguridad del vehículo.
Caso del hotel. Al empresario también lo acusan unos extranjeros de vender a dos clientes diferentes –según su decir– un hotel en playa Naranjo, Paquera de Puntarenas.
Los denunciantes aseguran que, mediante Internet, Rodríguez ofrecía no solo la propiedad (valorada en $550.000), sino también conseguir el financiamiento. El hotel serviría como garantía.
Los dos compradores entregaron dinero al empresario.
La estadounidense Amy Sher pagó $70.000 como enganche, así como $50.000 para formalizar el crédito. El canadiense Dean Paquette y su compañera argentina, Ana Arámbulo, desembolsaron $25.000. Ante esa situación, las negociaciones quedaron paralizadas.
“Amy tuvo la primera opción de compra. Es cierto que me entregó dinero, pero al perder contacto con ella como cuatro o cinco meses opté por venderlo al señor Paquette.
“Lo que pasa es que él traspasó la propiedad a otra sociedad anónima y así no era posible que sirviera como respaldo para un crédito (hipotecario)”, explicó Rodríguez.
El empresario asegura que ofreció a la estadounidense la devolución del dinero o la entrega de unos condominios en esa misma localidad puntarenense.
“Ella no aceptó. Quería que le devolviéramos $500.000. No podía darle cinco veces lo que nos dio”, aseveró Rodríguez. La denuncia data del mes de julio del 2005.
Otros casos. El 23 de junio pasado el empresario Luis Ramírez –dueño de una venta de equipos de aire acondicionado– denunció a Rodríguez por libramiento de cheque sin fondos.
“Le hicimos una cotización por $5.000 para la instalación de unos aires en su casa. Me entregó un cheque y con eso comencé la instalación. El cheque no tenía fondos.
“Me dijo que tuvo problemas con una transferencia y me dio un nuevo cheque. Terminé el trabajo, pero tampoco pude cobrarlo”, afirmó. Rodríguez sostiene que los equipos quedaron “mal instalados” y que por eso giró la orden de no hacer efectivos los cheques.
Otro empresario vendedor de cuadraciclos demanda el pago $11.000. Asegura que Rodríguez le dio un cheque y no pudo cobrarlo.
“Ese cheque es de hace más de tres años. Desde enero cancelé. Tengo la factura; usted puede verla aquí”, aseguró Rodríguez.
El último caso se refiere a la venta de un Range Rover a un abogado. El profesional asegura que, aunque terminó de pagarlo, el carro no quedó en su poder. “Ese señor dejó de pagarlo y el banco se lo quitó. Luego pretendía que yo le devolviera la prima”, alegó Rodríguez.