
El Juzgado Penal de Quepos impuso, la noche del domingo, seis meses de prisión preventiva contra dos hombres de apellidos Díaz Herrera y López Grajal, investigados por al menos cinco homicidios, incluyendo el de un bebé de año y nueve meses, quien fue víctima colateral de un ataque dirigido contra su papá.
Uno de los hechos atribuidos a los imputados fue un doble crimen ocurrido el 4 de julio en Barrio Rancho Grande de Quepos, cerca de la Ferretería Vetcomer.
Según la investigación, ambos imputados habrían ideado el plan para acabar con la vida de las víctimas a cambio de dinero y droga, como parte de una venganza por la muerte del padre biológico de López Grajal, ya que se rumoraba que uno de los fallecidos había participado en ese crimen.
Plan y distribución de funciones
Según se investiga, los detenidos el sábado, junto a otros cuatro sospechosos, a quienes se sigue una causa por separado, tenían en su poder armas de fuego y vehículos, incluida una motocicleta que mantenían oculta y que fue usada en la ejecución de de ese doble asesinato.
La pesquisa indica que, en apariencia, el 4 de julio, Díaz Herrera y López Grajal recogieron a dos de esos sospechosos y los llevaron hasta el lugar donde ocultaban la moto.
Con ella, ambos llegaron hasta un vehículo estacionado junto a la Ferretería Vetcomer, donde se encontraban los ofendidos. Uno de los sicarios se quedó a bordo de la moto, mientras el otro descendió y disparó al menos 64 veces contra los ocupantes del carro, causándoles la muerte en el sitio.

Tras el ataque, los ejecutores huyeron en la motocicleta y la abandonaron cerca de playa La Macha; luego fueron recogidos por otros dos sospechosos en un vehículo y una motocicleta montañera para sacarlos de la zona.
Posteriormente, Díaz Herrera y López Grajal habrían entregado el dinero y la droga pactados como pago por el crimen.
La pesquisa de la Fiscalía y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), incluyó el análisis de una serie de videos que documentaron el movimiento de los vehículos involucrados el día del homicidio: un Toyota Corolla blanco y un Toyota Fortuner gris, este último registrado a nombre de López Grajal.
El Corolla, por su parte, está registrado a nombre de la pareja sentimental de Díaz Herrera, señalada en la investigación como parte activa de la organización conocida como Los Tiburones, estructura en la que Díaz era, presuntamente, jefe de sicarios y proveedor de armas. En contra de esa mujer, el juzgado también dictó seis meses de prisión preventiva.
Según el informe policial, el grupo Los Tiburones se unió posteriormente a otra organización de Parrita, conocida como Los Diablos, lo que derivó en una disputa territorial con otras bandas por la venta de droga en Quepos, que generó otros homicidios y tentativas de homicidio.
Dos dictámenes de balística determinaron que armas decomisadas en los allanamientos de este caso coinciden con indicios balísticos recolectados en otras causas, entre ellas la del homicidio en el que murió un bebé de un año y nueve meses, el 12 de marzo pasado, y la del doble crimen de Carlos Lara Campos (42 años) y Jeiko Lara Fernández (23 años), padre e hijo respectivamente, quienes fueron atacados en su casa en la comunidad de la Inmaculada.

