
Las medidas de confinamiento por el nuevo coronavirus, que ya rondan los 50 días, no han significado un aumento en la atención de emergencias traumáticas por ataques de perros a niños, en comparación con años anteriores, pero las autoridades llaman a vigilar la interacción.
De acuerdo con Esteban Granados, trabajador social del Hospital Nacional de Niños, en lo que va del año registran 12 casos de menores que han requerido hospitalización, comportamiento similar al del año pasado, que cerró con un total de 30 episodios.
Del total de internamientos, seis pacientes fueron atacados en San José, dos en Alajuela, dos en Cartago, uno en Puntarenas y uno en Limón.
En cuanto a atenciones ambulatorias de menores por rasguños o mordeduras superficiales, se han atendido 50 casos en los primeros tres meses y medio del año, cifra similar al promedio.
Sin embargo, si se analizan las cifras totales, que incluyen arremetidas de perros contra niños o adultos, las autoridades registran una merma en las siete provincias.
En momentos en que las medidas para prevenir el virus que genera la enfermedad covid-19 han obligado a un aislamiento social y a que las familias permanezcan en casa, Granados recuerda a los dueños de perros, que esas mascotas también perciben el cambio en su entorno y se debe tener cuidado.
Granados dijo que los cambios en la dinámica familiar conllevan algunos riesgos en torno al manejo de los animales, pues perros que antes pasaban la mayor parte del día solos, ahora están acompañados y eso puede generarles ansiedad. Cada mes, en general, tres menores quedan internados por ataques de perros.
Dijo que las mordeduras ocurren principalmente en cara, cuello y extremidades de los niños. Después de Semana Santa solo un caso grave han registrado y ocurrió a un menor de Cartago, que ya fue dado de alta.
El HNN establece una coordinación con el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa), para que después de que cada menor sale del centro médico, personeros de esa entidad les acompañen a las casas donde ocurrió el accidente y decidan las medidas que se tengan que tomar.
Los trabajadores sociales del hospital valoran con personal de psiquiatría las condiciones en que surge cada ataque, mientras que los de Senasa determinan si el manejo de la mascota es adecuado.
Mascotas también ocupan su propio espacio
Los animales deben tener su espacio donde puedan descansar y distraerse sin ser molestados, porque al haber más gente en la casa y por más tiempo, el animal puede cambiar sus reacciones.
Tanto la salud del animal, como la interacción con las personas son responsabilidad del dueño.
“No hay que permitir que niños interactúen con el perro sin la vigilancia de adultos, pues a veces el niño, sin querer, genera molestias hacia el animal ”, dijo.
De acuerdo con Iliana Céspedes, encargada del Programa Nacional de Bienestar Animal de Senasa, tomando en cuenta cifras generales de ataques a niños y adultos en las siete provincias, este año registran 110 casos, mientras que en igual periodo del año pasado eran 164.
Explicó que cada año se registran 400 en promedio, pero la mayoría de ellas no requieren hospitalización.
Para ella, el aislamiento social puede estar repercutiendo en la baja, pues muchas personas son mordidas cuando visitan casas de familiares, donde el perro detecta a extraños y a veces ataca.
En este tiempo de aislamiento, llamó a ejercitar las mascotas con base en las directrices del Ministerio de Salud, es decir, que una sola persona pueda sacarlo con correa, para evitar que el perro se acerque a otros animales o personas y evitar al máximo la interacción.
Hay que sacarlos en horas frescas, antes de las 10 a. m. y después de las 4 p. m. para evitarles un golpe de calor. Al regresar a la casa, es recomendable lavarle las patas al perro con jabón neutro y agua, como medida básica de prevención.
Se debe tener paciencia para educar al perro y saber que ellos hablan con su mirada, su cola, la posición de su cuerpo y otras señas que permiten identificar cuándo la mascota está tranquila y cuando no.
“Los perros tienen emociones porque no están acostumbrados a que todos estén en la casa y eso les puede generar miedo o cansancio”, dijo Céspedes.
Recordó que a veces los niños no saben medir hasta dónde pueden llegar con el perro y les ocasionan golpes o incomodidades, por las que el perro pone un alto a la acción y lo hace con su hocico.
Cuando el perro descansa hay que dejarlo, para que no se moleste y cause mordeduras, dijo la funcionaria.
En torno a los gatos recordó que ellos no son transmisores del nuevo coronavirus. Para ella lo mejor es que esté dentro de la casa y que tengan un lugar tranquilo para dormir, pues duermen 18 horas al día.
Para las visitas de mascotas al veterinario en este tiempo de pandemia, afirmó que el Colegio de Médicos Veterinarios ya estableció ciertos lineamientos, como hacerlo con cita previa y solo en verdaderas emergencias.
Ahora únicamente se permite que una persona por familia lleve al animal a la cita y solo la mascota puede entrar a la hora de la atención, mientras su dueño espera afuera.
Lo anterior para proteger al veterinario de eventuales contagios por parte de personas que porten el nuevo coronavirus sin darse cuenta.
