Édgar Chinchilla. 6 septiembre
Las autoridades localizaron este jueves a las 11 a. m. las reses robadas, las cuales estaban en un corral de la subasta ganadera de Río Blanco de Guápiles. Foto proporcionada por Édgar Chinchilla
Las autoridades localizaron este jueves a las 11 a. m. las reses robadas, las cuales estaban en un corral de la subasta ganadera de Río Blanco de Guápiles. Foto proporcionada por Édgar Chinchilla

Varios individuos que llegaron a una finca ganadera encapuchados y con armas de grueso calibre retuvieron a nueve personas de una familia y se robaron 34 cabezas de ganado, las cuales fueron recuperadas horas después en la subasta ganadera de Río Blanco de Guápiles.

El hecho se produjo entre la noche del miércoles y la madrugada de este jueves, en un propiedad en la comunidad de Esterito, en el distrito de Cutris, en el cantón de San Carlos.

El dueño de la finca es un ganadero de apellido Quesada, quien vive en otro lugar. En el sitio estaban los miembros de una familia que se encarga de los trabajos en la propiedad.

De acuerdo con la información suministrada por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Fuerza Pública, los individuos (todavía se desconoce la cantidad) ingresaron de manera violenta a la casa donde estaban los cuidadores de la finca el miércoles a las 8 p. m.

A los miembros de la familia, entre quienes había niños, los encerraron en una bodega. Previamente les quitaron celulares. Uno o dos delincuentes se quedaron vigilándolos, en tanto los otros se encargaron de recoger el ganado de los corrales y de cargarlo en un camión.

Según la versión de las víctimas, a eso de las 3 a. m. de este jueves dejaron de escuchar movimiento, por lo que dieron un tiempo prudencial para salir y dar aviso a las autoridades, así como al dueño de la finca.

Las personas retenidas no presentaban ningún tipo de lesiones, aunque las mujeres y los niños si estaban muy nerviosos.

La Policía Judicial confirmó la aprehensión de tres personas, así el decomiso de dos camiones y un automóvil.

Se estima que las reses robadas tienen un valor de ¢30 millones. Cada uno de los animales tiene un sello del propietario, el cuál consta de un número y dos letras: (2QC).