
Una roca que se desprendió ayer de lo alto de un talud del Parque Nacional Braulio Carrillo mató a un oficial de la Policía del Tránsito que circulaba a baja velocidad en labores de patrullaje.
La piedra, de unos 30 kilos, aplastó el techo y destrozó el parabrisas de la patrulla que conducía Luis Fernando Berríos Ruiz, un agente de 42 años.
Aunque salió por sus propios medios, la víctima solo alcanzó a dar dos pasos antes de desplomarse sobre la calzada.
El accidente ocurrió al filo del mediodía en el kilómetro 27 de la ruta 32, a unos seis kilómetros del túnel Zurquí (en dirección a la ciudad de Limón).
De acuerdo con Adrián Garita, su superior, Berríos tenía a su cargo la vigilancia de un tramo de carretera de alta peligrosidad por los adelantamientos en falso.
El trailero Carlos Salazar fue el último en verlo con vida. Él se dirigía a Limón con una carga de chatarra. En una recta –a escasos 200 metros de donde cayó la piedra– , el tráfico sobrepasó al transportista.
“Al pasar la curva, lo vi fuera de la patrulla. Creí que había sufrido un desmayo, pues de repente se desvaneció. Al acercarme, vi la piedra junto al carro”, indicó el trailero.
La roca dejó un trillo en la pendiente, que tenía unos 75 metros de altura. Impactó sobre el techo de la patrulla, justo donde Berríos conducía. “De haber avanzado otros 30 centímetros, se hubiera salvado”, lamentó Jorge Rovira, subdirector de Operaciones de la Cruz Roja.
Graves lesiones. En principio la Cruz Roja recibió el reporte de un oficial del Tránsito atropellado.
“El policía sufrió un trauma craneal severo. Es muy posible que se bajara del carro como un acto reflejo”, comentó el jefe de cruzrrojistas, Rovira.
Durante el día, los otros oficiales del Tránsito no reportaron la caída de material. “Este es un lugar peligroso; aquí es imposible predecir en qué momento se presenta un problema.
“A los oficiales les hemos recomendado que para vigilancia busquen el lado contrario a las laderas, pero en este caso él (Berríos) venía despacio en labores de patrullaje”, explicó Gutiérrez.
Luis Fernando Berríos laboraba para la Policía del Tránsito desde julio del 2001. Antes de eso trabajó en la Red Nacional de Peajes.
Nació en Santa Cruz de Guanacaste, padre de un niño de 10 años y vivía en Vázquez de Coronado.
“Era un excelente compañero; en definitiva uno de los buenos empleados”, concluyó Gutiérrez.