La tarde del 14 de diciembre, en una mesa del centro de comidas de Multiplaza (Curridabat), se cerró la venta de Zaho Hai Bo, un inmigrante chino que a partir de ese momento sería el “esclavo” de un comerciante asiático.
Los términos de la negociación quedaron plasmados en la orden de prisión preventiva que en contra de un supuesto grupo de traficantes de personas giró la jueza Mercedes Muñoz.
El presunto comprador, Chao Lun Liang, figura entre las personas detenidas.
El “esclavo” permanecía para esos días en el Centro de Aseguramiento de Inmigrantes (Hatillo) tras ser sorprendido, el 28 de octubre, en San José, sin documentos.
“Chao Lun se presentó al sitio (donde se efectuó la “venta”), llevándose consigo al oriental detenido en Migración, trasladándolo a un local (...) en Sabanilla (Montes de Oca).
“(...) siendo este el sitio (súper La Cosecha) donde se mantendría el oriental trabajando por quien lo compró, durante dos años, sin recibir pago alguno”, acusó la fiscal Daysi Quirós.
El sospechoso invirtió $5.000 en la compra, dinero que entregó a funcionarios de Migración y a un agente encubierto del OIJ en presencia de las presuntas intermediarias, Xia Hong Tan (Cristina) y Shu Fang Xie (Karina). Las dos están detenidas.
Millones en juego. Las mujeres intentaron sobornar al director de Migración, Mario Zamora, al ofrecerle $2,5 millones por 500 visas para ciudadanos chinos.
El jueves anterior, agentes del OIJ rescataron al “esclavo” en el supermercado de Sabanilla.
Antes de él, otro empresario chino –Guo Ying, también detenido– intentó “comprar” a otro inmigrante detenido por Migración.
Esa negociación se llevó a cabo el 7 de diciembre en un restaurante chino de Cuesta de Moras, cerca de la Asamblea Legislativa.
Aparte del agente encubierto (se hizo pasar como contacto de los funcionarios de Migración) ahí estuvo el presunto comprador, así como Cristina y Karina.
En principio ofrecían $10.000 por su liberación, pero Ying solo llevó $3.000. El trato –supervisado por la Fiscalía– no se concretó y el inmigrante fue deportado.
Amenaza de muerte. El 26 de diciembre, la organización negoció con el agente encubierto la compra de cuatro visas para chinos en $20.000. A la reunión –de nuevo en Multiplaza– llegaron con $13.450.
Al investigador le dijeron que el resto ($6.550) era su comisión. Además le entregaron otros 13 pasaportes de chinos en pos de visas.
El agente del OIJ no aceptó el cambio en los términos de la negociación. “Al negarse a recibir aquel dinero, las acusadas le amenazan, indicándole que tenía que aceptar porque de lo contrario lo matarían”, consta en el documento.
Las autoridades también detuvieron a Tan Yuan Hui, persona que llevó a Cristina 22 pasaportes. Los documentos iban en un sobre de manila que las autoridades decomisaron el jueves tras la captura de Cristina en San José.
“Se desprende que nos encontramos ante una organización criminal dedicada al tráfico de personas para esclavitud, de nacionalidad china y asiática.
“(...) sometiendo a los orientales a trabajos de esclavitud sin ser remunerados por el trabajo; sin importarles la vida”, destacó la jueza Muñoz.