Cada vez más pacientes se hacen adictos al tramadol, un medicamento para controlar dolores agudos o moderados y de libre venta en las farmacias del país.
El Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) atiende a varios usuarios que consumen el fármaco de manera compulsiva, solo comparable con casos de adictos al
“Desde el año anterior nos están llegando cada vez más pacientes y esto nos preocupa; algo pasa”, afirmó Luis Sandí, psiquiatra y experto en adicciones del IAFA.
Los usuarios cuentan que se hicieron adictos al tramadol luego de dos o más meses de consumirlo por prescripción médica.
Cuando intentan parar, surgen los problemas. “Ellos sufren espantosos dolores debido al síndrome de abstinencia”, afirmó Sandí, quien precisó que “algunos se revuelcan de dolor”.
Algunos de estos nuevos adictos llegan a gastar fuertes sumas de dinero en la compra del medicamento y, tarde o temprano, terminan encerrados en sus casas “viviendo solo para consumir”.
Aunque un doctor puede recetar dos inyecciones de tramadol por día, el paciente que desarrolla adicción puede llegar a inyectarse hasta 15 o más ampollas”, narró Isaías Salas, director de la Clínica del Dolor del Hospital Rafael Ángel Calderón Guardia.
Incluso, reveló que con regularidad atienden a personas que alegan sufrir dolores “solo para recibir el medicamento, pero en realidad no tienen nada”.
“Hay un cambio evidente de comportamiento. Nos llegan pacientes sudurosos, ansiosos, con los ojos saltados, intranquilos, muy agresivos”, insistió Salas.
El ardid queda al descubierto cuando les recetan algunas ampollas, pero piden más tramadol, al argumentar que “no les alcanzará”.
“Es gente que no puede parar y entonces las remitimos para su tratamiento al IAFA. Hay cada vez más casos”, advirtió Salas.
Fue claro en que se trata de un medicamento de uso “muy efectivo y recomendado para el dolor a nivel mundial, pero “hay personas que pueden desarrollar el abuso”.
Tanto Salas como Sandí dijeron conocer casos de pacientes que sufren úlceras en el estómago, brazos y glúteos debido al abuso de las inyecciones del medicamento.
El tratamiento para este tipo de adicción no está claro en este momento, lo cual complica aún más las condiciones del usuario. “El Estado no tiene aún mecanismos de respuesta. La persona adicta al fármaco termina dando tumbos de un lado a otro; no lo atienden como se debería”. afirmó Sandí.
El experto cree que actualmente hay una 100 personas con serios trastornos físicos y psicológicos debido al abuso de tramadol.
De hecho, en una circular enviada el 21 de enero del 2008 a los directores de hospitales y clínicas, el llamado Comité Central de Farmacoterapia de la CCSS estableció pautas para su prescripción.
“NO ESTÁ RECOMENDADO (así aparece en dicho documento) para tratamiento continuado o crónico en caso de dolor crónico no maligno, precisamente por el riesgo de farmacodependencia”.