San Joaquín de Flores. Un disparo a quemarropa arrebató la vida a Juan Pablo Leitón Campos, contador de 24 años atacado desde un carro en marcha la madrugada de ayer cuando se dirigía a su casa.
La víctima, quien trabajaba para el beneficio Taboga, en Heredia, recibió un balazo en el corazón, informó la Policía.
La posibilidad de un asalto como móvil casi quedó descartada pues los homicidas no se llevaron pertenencias del muchacho, entre estas su billetera y un costoso teléfono celular.
El crimen se registró a eso de las 2:30 de la madrugada y aunque la víctima recibió atención de emergencia en la clínica de la ciudad de San Joaquín, no fue posible salvarle la vida.
A Leitón lo interceptaron frente a las oficinas de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en San Joaquín de Flores, poco después de que había dejado su vehículo en un garaje de alquiler.
Los homicidas se movilizaban en un Nissan Sentra negro, según dijeron dos testigos a la Policía.
Sin móvil. La familia desconoce de dónde provenía el contador en el momento del ataque.
"Luego de que le dispararon, los homicidas huyeron contra vía por una calle que da a Llorente de Flores. Dispararon dos veces, pero solo una vez lograron herirlo.
"El disparo fue certero, procurando en todo momento matarlo", señaló el policía Pablo Villalón.
Agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Heredia emplearon ayer una máquina rastreadora de metales con la idea de hallar la otra bala, lo que les permitiría hacer comparaciones.
Un pariente -quien pidió que no se publicara su nombre- comentó que hace unos días Leitón tuvo problemas con una exnovia, pero el asunto no pasó a más.
La familia dijo no saber de algún otro diferendo pues el contador era una persona tranquila y sin vicios.
Los parientes se enteraron del asesinato ayer a eso de las 7 a. m., tras percatarse de que no llegó a dormir.
Preparaban la búsqueda cuando un oficial de la Fuerza Pública les comunicó lo ocurrido.
Profesional. Juan Pablo Leitón trabajaba desde hace tres años para la empresa cafetalera, cuyas oficinas quedan en San Francisco de Heredia.
Era soltero y no tenía hijos. Estudiaba en la Universidad Interamericana de Costa Rica (UICR), en Heredia, para obtener una licenciatura en administración de empresas.
De acuerdo con parientes, este cuatrimestre finalizaría sus estudios superiores.
"No era una persona de ir a fiestas y rara vez llegaba tarde a la casa. Sus padres están muy afectados. Esto nos tomó a todos por sorpresa.
"En la calle hay un montón de delincuentes que destruyen familias. Ojalá encuentren a los homicidas. Este homicidio no puede quedar impune", expresó el familiar consultado.
El muchacho era el menor de 11 hermanos. La familia siempre ha vivido en San Joaquín de Flores. La comunidad se mostró ayer conmocionada por lo ocurrido.