
La pena máxima de 35 años de cárcel por homicidio calificado pidió ayer la Fiscalía para Jorge Edwin Sánchez Madrigal, acusado de matar a la niña Katia Vanessa González Juárez, en julio de 2003.
Tanto el fiscal Héctor Chacón como el abogado de las víctimas, Juan Diego Castro, justificaron su petición ante el Tribunal de San José en la atrocidad del crimen de la menor y la abundancia de pruebas.
“Este debate ha sido para constatar lo que está en el informe policial, para cumplir con el rito de la justicia pero este hecho estaba para condenar con solo el informe policial”, dijo el abogado Juan Diego Castro.
Peligroso
El fiscal Chacón y Castro enfatizaron en los múltiples antecedentes de Sánchez, quien tiene documentados desde 1981 abusos sexuales, violaciones y otro homicidio.
Para ellos, el imputado actuó siempre en forma planificada y perversa, por lo que advirtieron del peligro que aún representa para cualquier niña.
Incluso, según el fiscal, 24 horas antes de que abordara a Katia ofreciéndole un conejo, usó el mismo plan con otra niña vecina.
La diferencia es que la madre de aquella intervino y lo encaró. En el caso de Katia nunca le contó a su mamá, Olga Juárez, la historia del conejo porque quería dárselo el día de su cumpleaños.
“El regalo que le dio Katia, por la acción de este homicida, fue su cadáver”, dijo Castro, pues efectivamente el cuerpo de la menor apareció el 10 de julio, cumpleaños de la madre.
La madre de la menor, por su parte, manifestó al concluir la audiencia que además de la pena máxima, espera que las autoridades carcelarias y judiciales le nieguen a Sánchez cualquier beneficio que le permita salir antes de prisión.
“Les pido que lo tengan bien vigilado, porque ya se ha fugado dos veces”, agregó, tras superar el llanto.
Fabio Oconitrillo, abogado de la acción civil, adelantó que reclamaría al imputado y al Estado, solidariamente, ¢43 millones por daño material y ¢40 millones por daño moral.