
Funcionarios del Centro Penitenciario La Reforma se mostraron temerosos y desprotegidos, pues manifiestan que no saben cómo reaccionar ante una situación de crisis.
La denuncia la hizo pública Marta Eugenia González Madriz, representante sindical de ANEP en Adaptación Social, quien advirtió: “El personal no tiene miedo, tiene terror, pues no hay planes de contingencia. No saben si salir corriendo, tirarse al piso o qué medidas tomar”.
La dirigente gremial señaló que esto afecta, principalmente, al personal técnico y administrativo, pero también atañe a la Policía Penitenciaria, pues en muchas situaciones han expuesto sus vidas para resguardar a los demás empleados del penal e, incluso, a los mismos internos.
Citó de ejemplo el incendio en el ámbito B, ocurrido el viernes 2 de marzo, donde los vigilantes quedaron expuestos a las llamas.
Fernando Ferraro, viceministro de Justicia, admitió que es comprensible la preocupación por la sobrepoblación del centro y el perfil de los reclusos.
Sin embargo, explicó que el personal policial sabe cómo se debe actuar ante una crisis, y que lo demostró en los dos incidentes este año.
“La Policía es la que sabe qué hacer para atender la situación y qué recomendaciones se deben suministrar al personal técnico y administrativo”, afirmó.
Queja. González comentó que las deficiencias las vienen señalando desde los primeros meses del año pasado, en las cuales alertaban sobre la existencia de grupos organizados entre los mismos internos.
“Dijimos que había venta de servicios, y también internos que utilizaban a otros para su beneficio personal. Era evidente el deterioro que se venía dando hasta que ocurrió el incidente de mayo, con el intento de fuga de Joelh Araya”, manifestó.
La dirigente afirmó que, pese a los hechos violentos en los que hay varias muertes de reos por problemas de convivencia, “la saturación se sigue agudizando”.
González señaló que, por ejemplo, en el ámbito B (mediana abierta), tres psicólogos deben atender a una población de 1.700 internos. “Eso representa más de 500 pacientes por técnico. Es casi imposible que los pueda atender. Ni qué decir del promedio de privados (de libertad) que tiene que cuidar un vigilante”, añadió.
Incluso, en una nota que hizo llegar recientemente la dirigente sindical al ministro de Justicia, Hernando París, así como también a la Defensoría de los Habitantes, les informó de que, en el ámbito E (Máxima Seguridad), los internos están quebrando tuberías, dañando el tendido eléctrico.
Además, dijo que el personal de seguridad queda expuesto a sufrir agresiones con palos, piedras, o bien a ser alcanzado con armas hechizas, excremento u orines.
“La situación sigue agudizándose. El problema es grave y, si no se toman las medidas, puede haber consecuencias impensables”, concluyó González.
