
Un pastor evangélico de apellidos Barboza Pilarte, imputado en el expediente judicial del Caso Shark, que permitió la captura de uno de los 50 hombres más buscados por la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Alexi Meléndez León, quedó en libertad tras un cambio de medidas cautelares.
La noche del lunes, durante una audiencia de medidas cautelares en el Juzgado Especializado en Delincuencia Organizada (JEDO), se concedió variar la prisión preventiva que Barboza cumplía desde su detención, en setiembre del 2024, por medidas menos gravosas.
En adelante, Barboza deberá firmar una vez por semana en la Fiscalía de San Carlos. Además, se le impuso impedimento de salida del país, la entrega de su pasaporte y la prohibición de acercarse a los sitios allanados y a otros imputados.
La defensa del sujeto, a cargo del abogado Mario Quesada, asegura que el acervo probatorio, hasta la fecha, demostraría que la presunta participación del pastor dentro de este grupo delictivo se ha venido debilitando. El juzgado acogió dicha fundamentación.
Barboza Pilarte, vecino de Las Delicias de Aguas Zarcas, en San Carlos, y de 42 años, fue detenido por presuntos vínculos con una célula del Clan del Golfo, originario de Colombia, que se investigó en el Caso Shark.
Dicha organización, en apariencia, se dedicaba al narcotráfico, al robo agravado y al blanqueo de capitales, y habría utilizado dinero del narco para financiar la extracción ilegal de oro en Crucitas de Cutris, en San Carlos.
El legajo del caso cita que, desde noviembre del 2015 y hasta el 2022, el pastor creó personas físicas y jurídicas “fachada” y adquirió bienes muebles e inmuebles, “con la finalidad de ocultar el origen ilícito de los fondos e insertarlos a la economía nacional”. Entre los bienes vinculados aparecen una finca piñera y dos sociedades dedicadas a la administración de personal.
Al parecer, también incorporaba fondos del narcotráfico en su congregación religiosa, ubicada en una amplia propiedad en San Carlos, donde además existen otras viviendas, entre ellas la de Barboza.
La investigación en contra de este hombre derivó de una denuncia anónima que llegó a la delegación del OIJ en San Carlos. En ella se mencionaba que el pastor “pasó de trabajar como peón en una piñera a tener un gran imperio en la localidad de Aguas Zarcas y alrededores”.
También se indica que Barboza, casado y padre de tres menores de edad, provenía de un hogar de escasos recursos y que, en cuestión de tres años, incrementó significativamente su patrimonio. Adquirió una amplia finca en Las Delicias, caballerizas para caballos frisones (raza originaria de Frisia, en los Países Bajos) y vehículos de alto valor.
