
El fiscal general de la República, Carlo Díaz, informó que al menos dos costarricenses más se convertirían en extraditables pronto.
Díaz mencionó, como una posibilidad, a Alejandro Arias, alias Diablo, prófugo de la justicia y por quien Estados Unidos ofrece una recompensa de $500.000. Las autoridades de aquel país lo consideran el cabecilla de una violenta organización criminal transnacional y el fugitivo más buscado de Costa Rica.
“Seguimos tramitando con la Administración para el Control de Drogas (DEA) varios objetivos comunes, ellos han manifestado que por lo menos dos más vienen como extraditables”, afirmó.
Sobre la posibilidad de trasladar a Diablo a territorio norteamericano, indicó que el Ministerio Público trabaja actualmente con la DEA para recabar la prueba necesaria y así fundamentar una eventual solicitud de extradición de esta persona.
Díaz no reveló la identidad del segundo sujeto que sería requerido por las autoridades estadounidenses; sin embargo, tras una consulta de La Nación, indicó que esta persona tampoco está detenida.
Arias permanece en fuga desde el 28 de octubre del 2016, cuando salió de la cárcel tras cumplir prisión preventiva por dos homicidios.
Tras su salida, la violencia repuntó en comunidades como Cariari, La Rita, Roxana, Jiménez y Guácimo, en Pococí.
En marzo del 2019, la Policía Judicial lo identificó como cabecilla de una banda que había robado más de 200 reses en menos de un año y, aunque se logró la captura de varios de sus subalternos, Arias escapó.
En setiembre del 2020 se filtraron audios donde este hombre ofrecía hasta ¢5 millones por cada policía asesinado.
Desde 2021, las autoridades documentan que la red de Arias se ha ramificado desde Pococí hasta Venecia, Aguas Zarcas y Florencia, en San Carlos; y en Penshurt, Valle La Estrella y Bananito, en el sur de Limón. Su influencia también llegó a Guanacaste.

