
Durante cuatro años el peón bananero Wílliam Castro González libró una intensa batalla legal por obtener la patria potestad de su hija, María Eugenia Castro Salazar, de 11 años.
La alegría de tener a la niña a su lado se apagó ayer al morir la menor ahogada en el río Sarapiquí, cantón del mismo nombre, cerca del puente de El Roble, en Bajos de Chilamate.
La niña, quien era alumna de cuarto grado en la escuela de Chilamate, fue con dos amigas al río.
De acuerdo con el socorrista Henry González, de la Cruz Roja de La Virgen, la pequeña no sabía nadar. “Se metió en una poza de unos tres metros de profundidad y allí desapareció”, dijo.
El accidente ocurrió a la 1:25 p. m. Su cadáver fue hallado una hora más tarde a un kilómetros de dónde ocurrió la tragedia.
Las niñas que la acompañaban dijeron a las autoridades que aunque escucharon gritar a María Eugenia, no pudieron hacer nada por socorrerla.
Rastreo. La búsqueda se prolongó durante un hora y para eso la empresa turística Pozo Azul facilitó kayaks a los rescatistas.
María Eugenia Castro era hija única. Desde enero un tribunal de familia le dio a su padre la custodia de la niña. Él, pese a su analfabetismo, logró que sus argumentos convencieran a los jueces de darle a la niña.
Meiji Castro, tío de la escolar, contó que su hermano era un ejemplo de amor paterno.
“Para que su hija tuviera condiciones de vida digna se levantaba a las 3 de la madrugada para laborar. Regresaba algunas veces a las 9 de la noche”, explicó.
Según dijo, la niña era la razón de ser del peón. “Ella lo amaba profundamente”, agregó el tío. Antes de mudarse a Sarapiquí, la escolar vivió con su madre en San Ramón, Alajuela. Colaboró el corresponsal Francisco Angulo.