
La noticia fue impactante: 11 kilos de heroína y 350 de cocaína estaban a punto de ser introducidos a Miami procedentes de San José, Costa Rica. Eran los primeros días de enero del año pasado.
Un cruce de informaciones entre las autoridades de ese país y las nacionales pronto confirmó las sospechas que tenían estas últimas.
Bienvenido Pita Gómez, un cubano nacionalizado estadounidense, libre después de cuatro años de prisión en las cárceles costarricenses, por la confiscación de 204 kilos de cocaína, era el supuesto líder de la red que pretendía usar de nuevo el país para abastecer a los consumidores de Miami. Así consta en el expediente 94-400-CR FERGURSON en el condado de Dade de esa ciudad al que tuvo acceso La Nación.
Operativos coordinados entre la policía de las dos naciones dieron al traste con estas intenciones pues se efectuaron dos decomisos de 185 y 180 kilos de cocaína, en febrero y agosto del año pasado.
Esta es la cuarta vez, en menos de un decenio, que las autoridades nacionales rompen los planes de envío de cocaína a los Estados Unidos a manos de esta red cubano-norteamericana. En este lapso, los decomisos suman los 700 kilos, pero según datos de inteligencia, el grupo pretendía trasegar 1.100 kilos solo en 1991.
Durante este tiempo, las operaciones con las que se ha ligado a este grupo pasaron de estar mayoritariamente en manos de extranjeros a contar con mayor participación de los ticos.
En el país, el costarricense Eduardo Rodríguez Novoa fue condenado, el 26 de mayo de este año, a diez años de prisión por vínculos con la confiscación de 180 kilos de cocaína y por el mismo caso, Juan Arguedas Gonzaga, también nacional, espera sentencia el 18 de setiembre, en Miami.
Pita había sido condenado el 12 de agosto de 1988 a diez años de prisión, pero por un sistema de descuentos que toma en cuenta los días laborados en la cárcel, salió libre el 8 de diciembre de 1992.
Miembros de su red, sin embargo, temen que él se haya convertido en informante de la Agencia de Lucha Antidrogas de los Estados Unidos (DEA), dado que huyó antes de ser arrestado. La DEA lo rechazó.
Inicio de una organización
Antes de que el nombre de Pita Gómez fuera familiar en los archivos de la DEA, lo fueron los de sus paisanos Andrés Campillo y José Borias Flores.
Desde 1983, la oficina de estupefacientes del Organismo de Investigación Judicial les seguía de cerca los pasos. Muy pronto se encontraron con que Campillo entraba y salía del país con un pasaporte guatemalteco y que su nombre entonces era Andrés Meléndez Campos. Este abandonó nuestro territorio en 1984, rumbo a Miami.
Borias tampoco era ajeno al uso de falsificaciones. Por mucho tiempo usó el nombre de Victoriano Cabezas, especialmente para ocultarse de las autoridades del estado de Missouri, Estados Unidos, quienes habían girado órdenes de captura en su contra para que descontara una condena de 13 años de prisión por tráfico de droga.
En enero de 1985, Borias Flores tuvo su primer encuentro con la policía judicial costarricense, en un operativo en que fueron confiscados 100 gramos de cocaína, 57 gramos le pertenecían.
Para los efectos policiacos, sin embargo, valió el esfuerzo: siete detenidos, cinco de ellos cubanos, entre ellos Borias. De todos solo uno, Alvaro Velazco Pulido, un colombiano a quien le habían decomisado en su casa de habitación 45 gramos, fue el único condenado, con seis años de prisión. Borias se fugó del país antes del juicio, aprovechando que se hallaba en libertad previo pago de una fianza de ¢500.000. Autoridades del estado de Missouri lo capturaron en 1991.
Pita asume control
Desaparecido Borias de escena, al menos momentáneamente, Pita entró a ocupar su lugar, pero cayó el 12 de mayo de 1986 a raíz de la confiscación de 204 kilos de cocaína. El narcótico llegó a un campo de aterrizaje particular en Parrita, procedente de Colombia.
Estando aún en la cárcel, la policía descubrió que los paisanos de Pita seguían operando en Costa Rica. En junio de 1991, les descubrieron un cargamento de100 kilos de cocaína, pero los planes, según datos de inteligencia, eran introducir a los Estados Unidos 1.100 kilos.
Por este hecho fueron detenidos cuatro cubanos, Rubén Quesada Ríoseco, Erasmo Sarmiento, Manuel y Migdalia Alvarez; los panameños José Emiliano y Víctor Manuel Oliveros y la costarricense Xinia Hernández.
El 27 de junio de ese año, la policía los sorprendió cuando ocultaban, en el tanque de combustible de un cabezal, 50 kilos de cocaína que provenía de Panamá. Un cargamento similar fue descubierto en una vivienda alquilada por los extranjeros en San Antonio de Belén, Heredia.
Manuel Alvarez y sus compañeros tuvieron que afrontar el juicio. El 21 de diciembre, el Tribunal Superior Penal de Heredia lo condenó a él y a su compatriota Erasmo Sarmiento a 12 años de prisión. Los panameños Víctor Manuel Oliviero y José Emiliano Castro fueron sentenciados a diez y tres años de prisión, respectivamente.
Migdalia Alvarez y Hernández se fugaron, aprovechando que estaban libres bajo fianza. Ríoseco fue condenado a ocho años de prisión por el Tribunal Superior Penal de Heredia, el 5 de mayo del año en curso.
La última de las aventuras
Andrés Campillo -viejo amigo de Pita- y dos costarricenses fueron capturados en agosto del año pasado. La policía los vinculó con un decomiso de 180 kilos de cocaína; la mitad de este cargamento se había enviado a Miami mediante el sistema de entrega vigilada.
A diferencia de años anteriores, cuando uno u otro tenían participación directa en la organización en el país, esta vez, los cubano-norteamericanos usaron a un tico, llamado Juan Arguedas Gonzaga, para coordinar el transporte y almacenamiento del narcótico.
La primera entrega de la droga fue hecha el 9 de julio de 1994, en el parqueo ubicado frente al Hospital Nacional de Niños. Allí se presentó el taxista Eduardo Rodríguez Novoa, quien en presencia de Arguedas le entregó a Roberto -un informante de la DEA- 162 kilos de cocaína.
Pero Roberto, después de despistar a Arguedas y Rodríguez trasladó la droga al sótano del OIJ, donde se comprobó el contenido de los paquetes. Lo mismo se hizo con una segunda entrega, de 18 kilos, efectuada el 14 de julio en el centro comercial San José 2000, en La Uruca.
Campillo y Arguedas -quien había viajado a Miami para afinar los últimos detalles- se aprestaban a recibir los 180 kilos, el 28 de julio, cuando fueron aprehendidos por efectivos de la DEA, junto con el también cubano Sergio Robles.
El rastro de un grupo
Durante casi un decenio de operaciones, la red cubano-norteamericana se ha visto envuelta en al menos 4 causas judiciales:
Enero de 1985. Detenidos 5 cubanos y 2 colombianos como supuestos miembros de una red que planeaba el envío de cientos de kilos de cocaína. En el operativo, sin embargo, solo fueron decomisados 100 gramos. José Borias Flores, líder del grupo, se fugó antes del juicio. Alvaro Velazco, colombiano, fue condenado a 6 años de prisión.
Agosto de 1994. Desmantelado grupo que intenta introducir 180 kilos de cocaína a Miami. El tico Eduardo Rodríguez fue condenado aquí, a 10 años de prisión; en Miami esperan juicio el tico Juan Arguedas Gonzaga y el cubano Andrés Campillo.12 de mayo de 1986. Trasiego de 204 kilos de cocaína descargados en un campo de aterrizaje particular en Parrita, el 12 de mayo de 1986. Pita Gómez es condenado a 10 años de prisión.
Junio de 1991. Cae banda de 3 cubanos y 2 panameños que intentaban enviar a los Estados Unidos 100 kilos de cocaína a los Estados Unidos. Dos se fugaron y 5 fueron condenados.