Hugo Solano C.. 22 abril
Los frascos y el detenido quedaron a la orden de la Fiscalía local. Foto: MSP.
Los frascos y el detenido quedaron a la orden de la Fiscalía local. Foto: MSP.

Un joven de 20 años quedó detenido por oficiales de la Fuerza Pública en Peñas Blancas, en La Cruz de Guanacaste, donde le decomisaron 200 frascos de ketamina.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ha determinado que la ketamina es un anestésico que se está utilizando mucho como droga. Su precio es de ¢3.000 la dosis.

"Se consume inhalada, también revuelta con bebidas e incluso se ha detectado que en algunas oportunidades la fuman”, dijo el director del OIJ, Wálter Espinoza en un reciente operativo en barrio Cuba de San José.

La captura del muchacho, de apellido Aguirre, se realizó a las 4:20 a. m. en un retén que nuestras autoridades mantenían sobre la carretera principal para el combate al narcotráfico y otros delitos.

Oficiales de la Fuerza Pública que realizaban un control de carretera frente a una gasolinera de Peñas Blancas revisaron este domingo un autobús y sorprendieron al joven, a quien pidieron mostrar sus pertenencias.

Al revisar su bolso dieron con los 200 frascos de ketamina por lo que se le detuvo de inmediato, ya que está prohibido el trasiego de ese producto sin los respectivos permisos.

Lo decomisado tiene un costo superior a los ¢10 millones. Esa frontera es muy usada para el trasiego de ketamina.

Aguirre fue enviado a la Fiscalía de Liberia, donde se encuentra a la espera de medidas cautelares.

La ketamina es un anestésico, de uso médico o veterinario y se utiliza muchas veces como sedante para seres humanos en operaciones menores. También como sedante o tranquilizante en el tratamiento de algunos cuadrúpedos.

Los narcotraficantes venden esa droga para consumo indiscriminado entre adictos, lo que puede generar serios trastornos de su salud y hasta la muerte en casos de sobredosis, dice un comunicado del Ministerio de Seguridad.

El uso de ketamina como droga se ha incrementado en los últimos cinco años e incluso la Policía ha desarticulado redes dedicadas a su comercialización ilegal, como ocurrió en Goicoechea en el 2017.