Carlos Arguedas C.. Hace 2 días
Casi una tonelada de marihuana y 118 kilos de cocaína fueron localizados el viernes 7 de junio en playa La Leona, en el Parque Nacional Corcovado, en el cantón de Osa, Puntarenas. Foto de MSP
Casi una tonelada de marihuana y 118 kilos de cocaína fueron localizados el viernes 7 de junio en playa La Leona, en el Parque Nacional Corcovado, en el cantón de Osa, Puntarenas. Foto de MSP

Durante el 2018, la Policía de Control de Drogas (PCD) empezó a detectar pequeños envíos de marihuana colombiana hacia territorio costarricense. La hierba venía camuflada en cargamentos de cocaína.

El hecho llamó la atención de investigadores, que comenzaron a seguir la pista para tratar de conocer qué significaba. Sin embargo, pasaron varios meses antes de entenderlo.

El pasado 2 de junio, una patrullera del Servicio Nacional de Guardacostas (SNG) interceptó en aguas del océano Pacífico, a 180 kilómetros de Quepos, Puntarenas, una lancha rápida con 14 sacos con droga.

Al abrirlos se determinó que era marihuana producida en Colombia y su destino era el consumo nacional.

Pocos días después, el 6 de junio, otra embarcación se estrelló en un área rocosa en playa La Leona, en el Parque Nacional Corcovado, en el cantón de Osa, Puntarenas. El agua se encargó de llevar los sacos a la playa y sobre las rocas.

De nuevo, la Policía encontró marihuana colombiana , 958 kilos. Además, había 118 kilos de cocaína.

Menos de una semana después, la noche del 12 de junio, una lancha rápida encalló en la noche en una solitaria playa de Isla Damas en la costa de Parrita, con un cargamento de 600 kilos de marihuana.

Con estos tres casos, la Policía costarricense confirmó que las organizaciones narcotraficantes volvieron a traer marihuana producida en Colombia, mercado que abandonaron hace 11 años. El último cargamento decomisada fue el 26 de setiembre del 2008.

Se trató de 3.200 kilos de marihuana comprimida, 200 kilos de cocaína y 10 de heroína que cuatro sujetos lanzaron desde una embarcación.

Más consumo

El ministro de Seguridad, Michael Soto Rojas, confirmó este jueves que los narcos están trayendo otra vez cannabis desde Colombia. Lo hizo al concluir una exposición en la Comisión de Seguridad y Narcotráfico de la Asamblea Legislativa,

“Estamos con una nueva ruta de ingreso de marihuana al país (...) es una droga tan popular que se está incrementando el consumo, porque lo vemos en la calle, hacemos una gran cantidad de pequeños decomisos y de crack también (...).

“No es que hay sobreproducción porque se disminuyó el consumo, todo lo contrario, es un aumento (de consumo) lo que estamos viendo nosotros en la calle”, ratificó el ministro.

La llegada de marihuana colombiana se había desechado porque los consumidores prefirieron el cannabis proveniente de Jamaica, que se le conoce como high red, que es más fuerte pues tiene niveles de 12% a 18% de tetrahidrocannabinol (THC), componente psicoactivo de la planta.

"Esto es una resiliencia criminal. Nosotros los hemos apretado tanto y tan duro en el Caribe, no tanto nosotros, sino Estados Unidos, Francia y Holanda. Se está haciendo un buen trabajo. Entonces las estructuras buscan nuevas formas de abastecerse. Abrieron una nueva ruta, que tradicionamente era de cocaína. Ahora lo que corresponde es trabajar muy fuerte para evitar que esto prospere. Creo que esto se materializa en los decomisos”, expresó.

Según Soto, al analizar el comportamiento de las organizaciones criminales, posiblemente, mejoraron la calidad de la mata. No descarta, incluso, que contrataran biólogos para hacer mutaciones de las plantas y mejorar el THC.

"Vamos a hacer estudios para saber la calidad”, adelantó.

Con el retorno de la marihuana colombiana, ya serían cuatro los tipos de cannabis que se comercializan en el país, pues además de la jamaiquina, existe la producida en el país y la que se siembra en ambientes controlados y que se conoce como hidropónica.

“Ahora hay que analizar cómo se comporta la competencia, usted va a tratar de vender un mejor producto para quebrar a la competencia”, advirtió el jerarca.

Michael Soto manifestó que en estos últimos decomisos se encontraron pequeñas cantidades de cocaína, que según las investigaciones, se debe a que las personas que transportan la droga, traen productos para varias organizaciones.

“Las organizaciones buscan socios. Dos estructuras nacionales mandan a traer cargamentos con los que se dedican al transporte. Vea que en una lancha o avioneta vienen drogas para diferentes grupos. Es un negocio. Van a aprovechar el recurso y entonces traen marihuana, cocaína y hasta armas”, concluyó el ministro de Seguridad.

El ministro de Seguridad, Michael Soto Rojas (izq.), y el director del OIJ, Wálter Espinoza Espinoza (centro.), dieron un informe sobre la criminalidad a los diputados de la Comisión de Seguridad y Narcotráfico. A la derecha aparece, Randal Zúñiga López, jefe de la Oficina de Planes y Operaciones del OIJ. Foto: Alonso Tenorio
El ministro de Seguridad, Michael Soto Rojas (izq.), y el director del OIJ, Wálter Espinoza Espinoza (centro.), dieron un informe sobre la criminalidad a los diputados de la Comisión de Seguridad y Narcotráfico. A la derecha aparece, Randal Zúñiga López, jefe de la Oficina de Planes y Operaciones del OIJ. Foto: Alonso Tenorio
Informe a diputados

La declaración de Michael Soto sobre la marihuana, se produjo luego de que junto a Wálter Espinoza Espinoza, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), brindaron un informe a los diputados miembros de la Comisión de Seguridad y Narcotráfico, sobre la situación actual de la criminalidad.

Los jerarcas hablaron sobre cómo el país es usado por los narcotraficantes para transportar cocaína desde Suramérica hasta Norteamérica, sobre la sobreproducción de cocaína, pues ahora una planta de coca cosecha cuatro veces al año lo cual ha generado que el precio de esa droga baje en el mercado. Antes se vendía a $7.500 el kilo (¢4,4 millones) y ahora se negocia a $6.500 (¢3,8 millones).

Asimismo, se refirieron a la baja en homicidios pues desde el 1.° de enero hasta el 13 junio de este año se registrararan 224, esto es 63 menos que el año pasado en el mismo periodo (287).

También se informó sobre los delitos contra la propiedad (robos, asaltos, hurtos y tachas) de los que entre enero y el 13 de junio de este año se contabilizan 22.636 denuncias. La cifra es 2.002 menos, que los 24.638 en el mismo periodo del 2018.