Hoteles, pulperías, sodas, talleres mecánicos, centros de fotocopiado, sastrerías, zapaterías, ventas de objetos religiosos, negocios de importación y exportación, e incluso gimnasios.
Estos son algunos de los principales disfraces que en los últimos meses ha utilizado el narcotráfico para ocultar sus actividades ilegales en Costa Rica.
"Todo negocio legal puede ocultar una actividad ilícita", dijo a La Nación el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Jorge Rojas.
Datos en poder de este diario indican que solo en los últimos seis meses los cuerpos policiales antidrogas incursionaron en al menos 40 negocios utilizados para encubrir la venta de drogas.
Para Guillermo Hernández, director del Instituto Costarricense sobre las Drogas (ICD), ese comportamiento se explica porque los traficantes están buscando "formas rápidas y cambiantes para burlar a la Policía".
De esta manera, según el jefe policial, toda actividad comercial puede ser la "tapadera perfecta".
En este tipo de establecimientos las drogas que más se ofrecen a la clientela son cocaína, crack , marihuana y éxtasis.
Entre pantalones. Una sastrería en la Alameda 14 de Hatillo 6, San José, fue allanada por la Fiscalía de Estupefacientes en enero del presente año.
El dueño fue en otros tiempos policía del Ministerio de Seguridad Seguridad Pública, pero después pasó a desempeñarse como sastre y por último incursionó en el negocio de tráfico de drogas.
El sospechoso combinaba en la sastrería dos actividades. A algunos clientes les confeccionaba pantalones y a otros les vendía droga en pequeñas cantidades.
A principios del 2004, un centro de fotocopiado de San Pedro de Montes de Oca, San José, en plena zona universitaria, se dedicaba también al negocio de las drogas.
Según la Policía, las fotocopias no eran la principal fuente de ingresos del establecimiento.
Con solo llamar por teléfono y decir; "necesito tres fotocopias, necesito cinco...", a la persona interesada le llevaban la droga requerida a su propio domicilio.
Un gimnasio de Moravia, San José, fue destapado en enero del 2004. El local deportivo era utilizado para lavar dinero del narcotráfico y vender estupefacientes.
Al hacer el decomiso, la Policía encontró gran cantidad de droga, principalmente crack, y $1 millón.
Más aún. Al parecer, en algunos bares de la calle de la Amargura, también en San Pedro de Montes de Oca, venden cocaína, marihuana y crack. "Es sencillo conseguir droga allí a partir de las 12 mediodía", afirmó un fiscal de estupefacientes del Poder Judicial.
Otro caso fue el de un taller mecánico de Tibás, San José, en el que, además de arreglar vehículos, el dueño vendía droga.
Otro de los casos que más llamó la atención se dio recientemente en una tienda frente al costado norte de la basílica de Nuestra Señora de Los Ángeles, en Cartago, donde un hombre vendió -hasta el pasado 1.° de febrero, cuando fue descubierto- cocaína, crack y marihuana ocultas en botellas plásticas con la forma de la imagen de La Negrita.
La Policía dijo que tras los allanamientos los sujetos se las arreglan para abrir otros negocios.