La muerte de un conductor que, según testigos, participaba en un pique ocasionó presas kilométricas ayer entre las 5 a. m. y 10 a. m.
Además generó retrasos en las salida del 10% de los vuelos del Aeropuerto Juan Santamaría.
El suceso se produjo a las 4 a. m. en la autopista General Cañas, a pocos metros del peaje entre Alajuela y San José.
La autopista fue cerrada parcialmente mientras el Ministerio Público levantaba el cuerpo, acción que se prolongó hasta pasadas las 9 a. m.
El cierre ocasionó el colapso de rutas alternas y paralelas.
Miles de choferes que viajaban por las autopistas Bernardo Soto y Próspero Fernández, Belén y La Uruca se vieron afectados. Entre ellos quienes se dirigían al Aeropuerto para salir del país.
Temerario. La víctima mortal fue identificada como Francisco Saborío, de 25 años de edad.
Según reportes preliminares de la Policía de Tránsito y versiones de testigos, el vehículo que manejaba Saborío, un Isuzu Amigo, venia a alta velocidad ‘picando’ con un auto marca Honda.
Ambos carros chocaron contra la parte trasera de un camión que transportaba agroquímicos.
Saborío salió expulsado del carro y murió en el sitio.
En ese mismo vehículo viajaba como pasajero Carlos Zamora, quien salió ileso del percance.
El chofer del Honda, identificado como Luis Vega, tampoco sufrió heridas, empero no tuvo suerte a la hora de afrontar la justicia, pues la alcoholemia que se le practicó detectó 1,05 gramos de alcohol por litro de sangre.
Según la ley quien supere 0,75 g de alcohol por litro de sangre se expone a pena de cárcel.
El oficial de Tránsito que atendió el caso, Rodolfo Pacheco, indicó que “por la huella de frenado, de unos 75 metros, y la alcoholemia positiva, la imprudencia y alta velocidad fueron probablemente las causantes de la tragedia”.
Presas. El director de la Policía de Tránsito, Germán Marín, indicó que se intentó disminuir las presas, pero que las vías paralelas a la autopista debían “absorber” los carros de la General Cañas, además del flujo vehicular tradicional.
Detalló que al menos 75 oficiales trabajaron en el operativo, y desde las 5 a. m. desviaron vehículos en cuatro puntos: Heredia, el Cenada, el sector de la fábrica Firestone y en la Cervecería Costa Rica.
Añadió que además del levantamiento del cuerpo debieron enfrentar, siempre en la General Cañas, 17 colisiones y un vuelco.
“Unos eran conductores impacientes, otros por estar mirando (el accidente) y el del vuelco era un chofer ebrio”, detalló Marín.
Atraso. Diez vuelos debieron postergarse entre 20 minutos y dos horas para darle oportunidad a los pasajeros, y en algunos casos hasta a los integrantes de la tripulación, de llegar al Aeropuerto.
En las lista de compañías afectadas están las que viajan a EE. UU., República Dominicana y Panamá.
El día de ayer había programados 102 vuelos. Colaboró el corresponsal Francisco Barrantes
