
Jorge Edwin Sánchez Madrigal, condenado a 30 años de prisión por el homicidio, el 4 de julio del 2003, de una escolar de ocho años, falleció el pasado lunes aparentemente a causa de un infarto.
El deceso se produjo mientras el interno permanecía en la cárcel La Marina de San Carlos, Alajuela, confirmaron ayer el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y el Ministerio de Justicia.
El informe oficial detalló que Sánchez reportó el lunes alrededor de las 3 p. m. tener un dolor muy fuerte en el pecho. De inmediato, lo trasladaron al hospital de San Carlos, donde falleció dos horas más tarde.
El cuerpo fue trasladado a la Medicatura Forense, en San Joaquín de Flores, Heredia, para la respectiva autopsia.
El asesinato ocurrió en barrio Quesada Durán, en San José, poco después de que la niña salió de la casa de su madre, en el condominio Zapotal, para recoger un cuaderno en la vivienda de una compañera de escuela.
El cuerpo fue localizado en una casa del vecindario seis días después de que la niña desapareció.
Estaba debajo de un piso de madera y cubierto por pedazos de concreto y tierra.
Durante el juicio al que fue sometido Sánchez, se constató que engañó a la escolar para que pasara a su casa con el propósito de regalarle un conejo.
Sánchez tenía 44 años de edad y cumpliría la pena, con descuentos, en el 2027, informó la Dirección General de Adaptación Social.
“Ello se debe al reproche que le hacían los otros internos por el delito que se le atribuye. Había que darle protección para que no fuera agredido”, relató.
Sánchez ingresó a prisión por este caso el 11 de julio del 2003. En ese momento estuvo en la Unidad de Admisión de San Sebastián en San José, pero al día siguiente debieron llevarlo a una celda de la unidad de Máxima Seguridad de La Reforma, en Alajuela.
Entre octubre y noviembre del 2004, mientras se realizó el juicio por el homicidio, permaneció de nuevo en San Sebastián.
Tras ser condenado a 30 años de prisión el 22 de noviembre del 2004, fue recluido de nuevo en La Reforma. En agosto del 2005 estuvo un mes en la cárcel de Puntarenas, hasta que el 29 de setiembre de ese mismo año lo llevaron a la prisión de La Marina.
Reynaldo Villalobos dijo ayer que, luego de una revisión del expediente del interno, determinaron que el 30 de diciembre pasado fue al consultorio médico donde recibió asistencia debido a un padecimiento de gastritis y a “algunas depresiones” atribuidas a su situación jurídica, ya que debía descontar una alta pena.
El subdirector de Adaptación Social manifestó que Sánchez estudió en prisión y el año pasado obtuvo el diploma de sexto grado. Este año se había matriculado para ingresar a secundaria.
Aparte del crimen de la niña, Sánchez fue investigado por el homicidio, el 12 de enero de 1983, de Sonia Lizeth Ríos Duarte, en Los Lagos de Heredia. Además, era un conocido adicto a las drogas, que le producían taquicardia, según un informe médico divulgado en julio del 2003.