
La fricción de los montes marinos que están en la placa Coco, cuando esta se introduce bajo la placa Caribe, es la causa de un repunte en la actividad sísmica profunda.
Así lo detalló un estudio sobre el comportamiento tectónico durante el 2006 preparado por investigadores de la Red Sismológica Nacional (RSN), de la Universidad de Costa Rica, (UCR).
Mario Fernández Arce, director de la RSN, dijo que señalar la causa es algo novedoso pues fue hace tres años cuando expertos alemanes vinieron y descubrieron la existencia de esos montes marinos en la placa Coco.
En la investigación de la RSN también se determinó que los epicentros (sitio en la superficie donde ocurrieron los temblores profundos) se concentraron en un área que los expertos denominaron como sector central del país.
Este comprende desde el golfo de Nicoya hasta Dominical, en el Pacífico, y desde el volcán Platanar (San Carlos) hasta Fila Matama, en las zonas norte y Caribe.
Aumento. En el documento de la RSN se establece que mientras el 2005 hubo 698 movimientos profundos, durante el 2006 se registraron 1.104 sacudidas.
Según el estudio, enero anterior empezó con una baja cantidad (apenas 30 sismos). La cantidad fue en aumento cada mes hasta cerrar en noviembre y diciembre con 94.
Los temblores profundos (también llamados sismos de subducción) son aquellos cuando el epicentro se ubica entre los 30 y los 200 kilómetros de profundidad.
Por lo general, estas sacudidas no son percibidas por la población, pero tienen como consecuencia la activación de las fallas locales, que se encuentran más cerca de la superficie.
Tales fallas locales provocan temblores superficiales (cuyos epicentros están entre la corteza terrestre y los 30 kilómetros de profundidad).
Estos, por su cercanía, si son sentidos por la población y es más probable que causen daños en la infraestructura.
En el estudio de la RSN se informó de que en el 2006 hubo 2.654 temblores superficiales, la cifra más baja en los últimos siete años.
Según los expertos en sismología, históricamente la producción sísmica costarricense se ha caracterizado por tener como origen, en su mayoría, las fallas locales (registra una relación 80% superficial, contra 20% profunda).
No obstante, en el curso del año anterior hubo un cambio brusco al bajar la superficial a un 70 % y subir la profunda a un 30%.
Mario Fernández explicó que no es hasta ahora cuando descubren este cambio en el comportamiento tectónico anual.
“Hay que darle seguimiento a la tendencia para ver si esto va a traer un incremento en la cantidad de temblores que ocurren anualmente en el país”, manifestó.
El especialista dijo que es importante tomar en cuenta que Costa Rica está pasando por un ciclo intersísmico (un período entre dos picos de alta sismicidad).
Explicó: “En estas etapas, la corteza terrestre, donde están las fallas locales, entra en una relajación (se mantiene quieta) lo cual podría propiciar que suba la sismicidad profunda”.
Fernández recordó que el país tuvo una gran liberación de energía sísmica durante los 90 y es probable que dentro de unos años vuelva a presentarse otro ciclo similar.
Empero, indicó, hablar de consecuencias sobre ese incremento es muy prematuro.
“Dentro de la tierra existen muchas fuerzas y movimientos”, afirmó. Sin embargo, insistió en la probabilidad de que este año las fallas locales sean causantes de más temblores.
