
Corresponsal GN
Ciudad Quesada, San Carlos. Eddy Gabriel Moya Galindo, mecánico de 36 años de edad, murió ayer en la mañana cuando el carrito de golf que probaba se quedó sin frenos y rodó por una pendiente.
El vehículo se salió de la ruta, se estrelló contra un paredón y finalmente le cayó encima a Moya.
Otras ocho personas resultaron heridas en el incidente, que ocurrió a las 9 a. m. en el Hotel Arenal Springs, en La Torre de Monterrey, San Carlos, Alajuela.
Moya era empleado de la empresa capitalina Eléctrica Car y llegó el jueves a la zona para hacer una demostración del carro, ya que el propietario del centro de descanso tenía interés en adquirirlo.
Antes de la tragedia el mecánico se subió al vehículo con trabajadores del hotel y la esposa y dos hijas de uno de ellos. Como parte de la demostración decidió transitar por la pendiente.
Sin embargo, los frenos del carrito fallaron y Moya perdió el control.
Los sobrevivientes recibieron atención en la clínica de La Fortuna y luego fueron trasladados al Hospital de San Carlos, en Ciudad Quesada. En la tarde fueron reportados como fuera de peligro por las autoridades médicas.
“Habíamos bajado unos 400 metros cuando la máquina comenzó a tomar velocidad. En dos ocasiones los frenos le respondieron, pero pocos metros más abajo volvió a tomar mucho más velocidad al punto que se volvió incontrolable”, contó Rónald Rojas, empleado desde hace tres años del Hotel Arenal Springs, quien salió ileso de “milagro”.
“El ‘chunche’ se salió de la calle, rebotó contra el paredón y finalmente quedó volcado en una zanja”, agregó Rojas, al tiempo que señaló que cuando se pudo poner de pie Moya ya agonizaba debajo del carro volcado.
“Me monté con mi esposa, Mayra Ortega, y mis dos hijas, Vannesa y Yetty. Al principio todo parecía normal, pese a que estaba lloviznando, pero un minuto después sentí que los frenos no respondían y cuando el aparato tomó más velocidad le dije a mí esposa: ‘tirémonos o acabamos mal’. Agarré a Yetty, de dos años, la apreté fuerte contra mi pecho y me tiré. Esa acción nos salvó la vida”, narró Erwin Rodríguez Bravo, otro empleado de la compañía del hotel estadounidense quien sufrió lesiones leves.