Jorge Brenes habló con su hermana, Isabel, el día antes de que ella subiera al autobús que se volcó la mañana del miércoles en Sarapiquí de Heredia, con 54 ocupantes que viajaban hacia las aguas termales de La Fortuna, en San Carlos.
“Estaba muy contenta porque iba a ir. Me dijo que ese viaje no se lo perdía. Estaba feliz. Lamentablemente, no llegó”, dijo Jorge a La Nación.
Isabel Brenes, de 62 años, es una de las cuatro víctimas mortales del accidente, cuyas causas permanecen bajo investigación. Junto a ella fallecieron Luz Marina Castro Salas, de 69 años; Ana García Abarca, de 72 años, y una señora nicaragüense identificada como Ramona Ruiz, de 70.
Las cuatro mujeres murieron en distintos momentos, poco después del vuelco del vehículo que tenía la revisión y el marchamo al día, pero no tenía permisos para ese recorrido específico.
En apariencia, Isabel quedó prensada dentro de la unidad después del impacto y los cruzrojistas que atendieron la emergencia la declararon fallecida en el lugar; mientras que Ramona murió en la ambulancia, durante su traslado a un centro médico.
A Luz Marina, por otro lado, la llevaron al Hospital de Guápiles, donde pereció horas después, y la muerte de Ana, quien permanecía en el Hospital Calderón Guardia, se confirmó este jueves en la mañana.
Johan Bonilla, sobrino de Ana, contó a este diario que el autobús en el que viajaba su tía salió la mañana del miércoles de Guápiles y se dirigía hacia las aguas termales para que un grupo de adultos mayores, al que pertenecía Ana, disfrutara el fin de semana en ese lugar turístico.
El paseo lo organizó desde hace un tiempo una agrupación de personas de la tercera edad que solía coordinar este tipo de giras, pero también fiestas y hasta bingos.
El accidente ocurrió poco antes de las 8 a. m., cerca del restaurante Palmitour, en Chiripa de Río Frío, en Horquetas de Sarapiquí. El autobús, de la empresa Transportes Transpal, habría perdido el control y terminó volcado, bloqueando la vía.
La Cruz Roja movilizó cerca de 29 ambulancias y alrededor de 70 socorristas para atender la escena.

“Era una guerrera”
La tarde de este jueves, Jorge esperaba que el cuerpo de su hermana Isabel llegara a Suerre de Jiménez, cantón de Pococí, el pueblo donde ella vivió y creció.
En una breve conversación con este diario, contó que en su familia eran cinco hermanos, pero hace cuatro meses una de sus hermanas murió de forma repentina debido a una complicación de salud. Hace varios años, dijo, falleció otra hermana y ahora Isabel.
“Solo quedamos dos”, lamentó.
Isabel era ama de casa y vivía en unas cabañas en la montaña, cerca de un río y una poza.
“A la gente le gustaba ir los fines de semana. Ella les cobraba mil pesos para que estuvieran todo el día bañándose”, recordó.
Era muy trabajadora y, según Jorge, nunca negaba un favor. Además de su generosidad, Jorge recuerda a Isabel como una guerrera, pues caminaba largas distancias, se levantaba muy temprano y era muy trabajadora.
Isabel se crió en Suerre junto a sus hermanos. Jorge reconoce que su infancia no fue sencilla, porque sus abuelos los acogieron cuando eran muy pequeños, después de que sus padres se separaran y decidieran seguir sus caminos.
Los hermanos crecieron en un trapiche e Isabel ayudaba a ordeñar las vacas.

Jorge afirma que crecieron muy unidos e incluso mantuvieron la costumbre de hablar por teléfono todos los días hasta antes del accidente.
“Ella se preocupaba por mí y yo por ella. Siempre nos hablamos en la noche, en la mañana. Me deseaba lo mejor y yo a ella igual. Cuando iba a la casita de ella, era muy especial. No hallaba qué no darle a uno. Cafecito, comida, de todo. Ella era así, ese era el don de ella. Igual acá en el pueblo, participaba mucho en eventos que hubiera en la escuela, en la asociación, deportes, todo eso”, dijo.
Isabel se ganó el cariño de su pueblo con su personalidad y su disposición. Su hermano asegura que todo el mundo la quería.

“Una lidereza”
Luz Marina, otra de las víctimas de este siniestro, era integrante del grupo 28 de los Guías y Scouts de Jiménez de Pococí. La Asociación de Guías y Scouts de Costa Rica publicó una esquela en la que lamentó su fallecimiento y también se pronunció Javier Sandoval, el presidente de los Scouts.
“Despedimos a una gran lidereza (...) Dedicó parte de su vida a servir y dejar huella en nuestro movimiento Guía y Scout (...) Misión cumplida. Que Dios la reciba en su gloria y que su luz siga brillando en el eterno campo del reposo”, dijo.
Sus propios compañeros de grupo la catalogaron como integrante histórica. “Con ella compartimos innumerables momentos especiales, aprendizajes y vivencias que quedarán grabadas para siempre”, publicaron.
Por otra parte, Ana García residía en Guápiles y su hijo, Alexander Padilla, quien aparentemente vive en el extranjero, la despidió con un sentido mensaje.
“No existen palabras suficientes para aliviar una tragedia de esta magnitud. Detrás de cada vida perdida hay una historia, una familia, sueños, abrazos pendientes y personas que hoy tendrán que vivir con una ausencia irreparable”, afirmó.
“Gracias por darme la vida, por tu amor y por cada instante que compartiste conmigo. Hoy me duele despedirte, pero jamás dejaré de amarte. Tu partida no borrará tu presencia, porque vivirás eternamente en mi memoria y en lo más profundo de mi corazón. Descansa en paz, madrecita hermosa. Que tu luz brille eternamente y que algún día podamos reencontrarnos en la presencia de Dios”, agregó.
Sobre doña Ramona, no fue posible localizar a dos de sus hijas o allegados que llenaron las redes sociales con mensajes de recuerdo y pésame. Una de esas personas le agradeció por toda la ayuda que le había brindado a su madre. “Un corazón humilde, de esos que Dios ama, por eso la llamó a su gloria”, se lee en la publicación en la página de Facebook, Los Jimeneños.
El Consejo de Transporte Público (CTP) del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) confirmó el miércoles que el bus accidentado no estaba autorizado para dar servicio en esa ruta.
El Departamento de Administración de Concesiones del CTP indicó que el vehículo tenía un permiso de operación vigente, pero solo para el transporte de estudiantes.
La familia de Isabel solicitó colaboración para cubrir los gastos fúnebres. El número habilitado para esos fines es el 8405-4066. El mismo apoyo pide la familia de Ana al número 6034-3816.
