Varios casos registrados en los últimos meses en el país confirman que los delincuentes se visten con uniformes policiales para asaltar con más facilidad bancos, casas y personas.
El pasado 17 de febrero, Luis Acuña Mata, reservista retirado de la Fuerza Pública, fue asaltado por un falso policía en su taller de venta de respuestos, ubicado en Tibás.
“No es que el uniforme era similar, sino que era uno de la Fuerza Pública: la gorra, las botas, los escudos, todo era de policía. No hay equivocación”, aseguró.
Acuña recordó que tuvo sentimientos contradictorios ante tal experiencia, pues un policía llegó en motocicleta y le dijo que se metiera, por lo que pensó que lo estaba protegiendo de una balacera o un operativo. Sin embargo, comenzó a tratar mal a una dependienta y lo encañonó para robarle ¢500.000.
Otros casos. Esa experiencia es compartida por otras personas, ya que el modo de operar de los delincuentes es el mismo.
Precisamente, 15 días antes del robo al reservista, tres individuos asaltaron una joyería en el mall San Pedro y encañonaron a los dependientes para pedirles que les entregaran cadenas y anillos de gran valor que se exhibían en el mostrador.
Las cámaras de seguridad registraron que uno de los ladrones iba vestido con un uniforme con escudos de la Fuerza Pública.
De igual forma, la sucursal del Instituto Nacional de Seguros (INS) en San Juan de Tibás fue asaltada el pasado 4 de enero, y en el atraco participaron también falsos policías.
En esa ocasión, los delincuentes encañonaron a los dos guardas de seguridad de la agencia y se llevaron todo el dinero de las dos cajas, unos ¢12 millones.
Los ladrones también quedaron registrados en las cámaras de seguridad, además de que varios testigos observaron el rostro de los asaltantes, que solamente llevaban anteojos oscuros.