Judiciales

Poder Judicial indemniza a educador al que bajaron de avión por error con pensión alimentaria

“Fue una situación acongojante, pero lo más difícil de todo fue la credibilidad. Lograr que mi esposa me creyera, que no le fui infiel”, afirmó docente que trabaja en Pococí, Limón

Un profesor de Educación Física logró que el Poder Judicial accediera a pagarle poco más de ¢1,2 millones por bajarlo de un avión debido a un error con una pensión alimentaria.

Ese caso había sucedido el 4 de febrero del 2016 y no fue hasta el pasado 8 de febrero, cinco años después, que el Consejo Superior acordó reconocer al docente los daños causados.

“Fue una situación acongojante. Todo el mundo se le queda viendo a uno, pero lo más difícil fue la credibilidad que tiene con la pareja. ¿Quién se va a esperar eso? En aquel momento yo era instructor de un gimnasio en Suerre y, lo primero que se le viene a la mente a mi señora, era de que le había sido infiel”, recordó el profesor que ahora labora en un colegio en Pococí, Limón.

La pareja, dijo el afectado, se dirigía a vacacionar a Cancún, México.

La mañana del 4 de febrero del 2016, ellos se encontraban dentro de la aeronave en el aeropuerto Juan Santamaría, en Alajuela, cuando ingresaron dos oficiales de Migración y lo sacaron a hombre del avión, pues tenía un impedimento de salida por no pagar una pensión alimentaria.

Luego de varias horas de llamadas telefónicas, el docente consiguió demostrar que la persona obligada con la pensión no era él, sino un tercero.

El error lo había cometido desde el 2013 una funcionaria judicial, quien al incluir el impedimento de salida del país de un hombre demandado, digitó mal el número de cédula y luego nadie lo corrigió.

Aquel 4 de febrero, la esposa del docente también bajó del avión para conocer con más precisión qué era lo que sucedía.

Luego de que aclararon que todo era un error en la digitación del número de cédula, el profesor que hoy tiene 37 años, y su esposa de 36, pudieron salir del país en otro vuelo que partió ese mismo día poco antes de la medianoche

“Obviamente el viaje no fue igual. Las perspectivas cambiaron mucho. Aunque nos dijeron ‘tiene derecho a salir’, ahí queda esa espinita en el aire. Yo con mucha cólera y mi esposa con ese asunto de si en realidad le fui infiel y todas esas cuestiones”, añadió el educador, quien prefirió mantener su nombre en reserva.

Al regresar al país, el afectado demandó en un proceso contencioso al Poder Judicial y pidió que se le reconociera el pago de los pasajes aéreos adicionales así como los daños causados.

El 30 de octubre del 2020, el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda le dio la razón. Condenó al Poder Judicial a pagarle “¢230.909.85 por concepto de daño material, que corresponde a los costos adicionales de los pasajes de avión más los intereses (...) y ¢500.000 a cada uno de los actores, para un total de un millón de colones”.

“Mi abogado me había dicho que se había ganado, que después de tanto tiempo se resolvió, pero en el aspecto económico no he recibido ni un colón. No sé si tengo que ir o qué”, relató el perjudicado a La Nación.

Otros casos similares

Este caso fue uno de los primeros en los cuales decenas de viajeros fueron sacados de los aviones por errores en la digitación de los números de cédula. Se trataba, fundamentalmente, de impedimentos de salida del país para las personas obligadas a pagar pensión alimentaria.

Los primeros en hacer público este tipo de situaciones fueron Patricia Carrera y Jorge Carvajal, quienes habían planificado un viaje para visitar Connecticut, Nueva York y Washington, durante semana y media.

Ella fue bajada del avión porque le giraron, por error, un impedimento de salida por pensión alimentaria.

El incidente se dio la tarde del 14 de setiembre del 2016 en el aeropuerto internacional Juan Santamaría, en Alajuela.

Según contó Carrera a La Nación, ese día ya estaban en sus respectivos asientos en el avión, con el cinturón puesto, cuando escucharon que la llamaron a ella por el altoparlante.

“Salí y estaba un oficial de Migración esperándome para pedirme el pasaporte y me dijo que no podía despegar y debía salir del avión. Yo le dije: ‘¿Qué es lo que está pasando?’ y me respondió: ‘Aquí está el documento, es una demanda por pensión alimentaria’. Yo le insistí en que eso no podía ser posible, ni siquiera tengo hijos, pero me dijeron que no podía hacer nada”, comentó Carrera.

Posteriormente, ella regresó al avión custodiada, pero para decirle a su esposo que debían bajarse.

Carlos Arguedas C.

Periodista en la sección de Sucesos. Trabaja en La Nación desde el 2000 siempre en la cobertura de asuntos de Sucesos y Jurídicos.