Eillyn Jiménez B.. 25 mayo
La sentencia fue dictada en el Tribunal Penal de Liberia. Foto: Archivo
La sentencia fue dictada en el Tribunal Penal de Liberia. Foto: Archivo

Un hombre aprovechó la custodia compartida de su hija para violarla y abusar de ella durante dos años.

Así lo dio a conocer la Fiscalía este viernes, luego de que el Tribunal Penal de Liberia condenara a César Donaldo Castro Vindas a 65 años de cárcel por cuatro delitos de violación y dos de abuso sexual en perjuicio de una persona menor de edad.

La condena que se le puso a Castro fue dictada el miércoles anterior, pero esta fue readecuada a 42 años debido a las reglas del concurso material.

De acuerdo con las autoridades, los hechos ocurrieron desde que la niña tenía 11 años, en el 2015, y hasta que cumplió 13, en el 2017.

El Ministerio Público detalló que el acusado se aprovechó de la custodia de la víctima para llevarla en varias ocasiones a una casa que construía en el barrio Buenos Aires, en Liberia, y, posteriormente, aprovechó las visitas de los fines de semana para seguir cometiendo los delitos.

"La última violación tuvo lugar en la Semana Santa del 2017, cuando la ofendida tenía 13 años. La víctima contó a su madre lo que sucedía, por lo que esta presentó la denuncia y se procedió a la detención del sujeto", precisó la Fiscalía en un comunicado de prensa.

El sujeto, que hoy tiene 38 años, permanecerá seis meses en prisión preventiva mientras la sentencia queda en firme.

La investigación de este caso se siguió bajo el expediente 17-000917-396-PE.

Este jueves, el Tribunal Penal de Desamparados condenó a 12 años de cárcel a un adulto mayor, identificado como Tobías García Gómez, a quien encontró responsable de tres delitos de abuso sexual en contra de su nieta.

De acuerdo con la Fiscalía, los hechos por los que se sentenció al sujeto, de 68 años, ocurrieron entre el 2012 y el 2014, dos en la casa del acusado, en San Antonio de Desamparados, y uno durante un paseo familiar en Orotina.

Según las autoridades, el hombre llamaba a la menor a uno de los cuartos de su vivienda y ahí le tocaba sus partes íntimas. En tanto, para el caso de Orotina, García fingió un abrazo para cometer el abuso.