
El cuerpo de Pamela Alejandra Royo Solano, de 38 años, fue encontrado a las 9:30 a. m. de este jueves por agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) en un cafetal, a 900 metros de la casa donde apareció la cabeza de la mujer el pasado lunes, en el barrio Carmen Lyra de Turrialba, Cartago.
Los restos, que estaban sin enterrar, fueron remitidos de inmediato a la Morgue Judicial para tratar de esclarecer la forma en la que murió esta señora, que al parecer tenía problemas relacionados con drogas y vivía en las calles. Era madre de tres niñas menores de edad: 16, 12 y 5 años.
La muerte de Pamela Royo se conoció el lunes en las primeras horas de la mañana cuando un vecino reportó que en el patio de una casa había una cabeza humana. Desde entonces se desconoce si fueron terceros los que la dejaron allí o si algún animal la arrastró.
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De inmediato, agentes policiales se dedicaron a peinar la zona para tratar de encontrar el resto del cadáver; mientras allegados a la mujer se apersonaron al sitio, pues tenían sospechas de que se trataba de Pamela, pues llevaban varios días sin tener noticias de su paradero.
El martes, la Policía Judicial ingresó a una vivienda en Los Laureles de Turrialba, donde se presume que pasó sus últimos minutos de vida Pamela; empero, las pruebas con luminol, un reactivo muy sensible que permite la búsqueda y localización de manchas de sangre, y el rastreo con perros, no brindaron mayores pistas.
En dicha casa se decomisaron varios trozos de aparente cocaína, así como un aproximado a los ¢800.000 en efectivo, por lo que bajo dirección funcional con el Ministerio Público, se abrió una causa por Infracción a la Ley de Psicotrópicos.
Las autoridades judiciales no han dado más detalles del caso o si tienen identificados a posibles sospechosos. Freddy Guillén, jefe de Fuerza Pública en Cartago, grupo que colaboró con la búsqueda, dijo que una de las líneas de investigación apunta a una disputa por drogas, pues Royo tenía expediente policial por ese mismo tema.

Colaboró en esta información Keyna Calderón, corresponsal GN.

