
Dos veintiañeros podrían enfrentar 19 años de cárcel cada uno si el Tribunal de Cartago acoge la petición que hizo la Fiscalía, la mañana de este viernes, en el juicio que se les sigue por homicidio.
Se trata de Marvin Fernández Méndez y Duván Marcelo Rivera Guillén, quienes tenían 19 y 23 años cuando se les detuvo en marzo de 2018.
A ellos se les atribuye el crimen de Julio César Elizondo, de 25 años, ocurrido dos meses antes en un bar de Cipreses de Oreamuno.
Según las investigaciones, ellos llegaron al negocio a buscar a otro hombre para darle muerte, pero erraron en el ataque.
Uno de las personas que declaró durante el debate fue Wilson Galeano, quien relató que la noche del crimen se topó a los imputados unos 50 metros antes del bar, los identificó porque los conocía.
Wilson aseguró que lo amenazaron y lo obligaron a entrar al local para que les informara si había una persona “con brazos tatuados y piercing en una ceja”. Él ingresó y confirmó que había un hombre con esa descripción.
Según el testigos, cuando escuchó las detonaciones, supuso que provenían de disparos de los sospechosos, únicos que estaban fuera del bar.
Al parecer, los responsables del crimen tocaron la puerta del bar cuando ya estaba cerrado y Julio César Elizondo, administrador, abrió la puerta y en ese momento fue impactado en la cabeza.
Otros testigos afirmaron haber visto a los imputados cuando escapaban.
Un día después del hecho, uno de los implicados volvió a amenazar a Wilson Galeano para que guardara silencio.
Por estos hechos, el Ministerio Público solicitó para cada uno 15 años por el delito de homicidio simple y cuatro más por coacción (que obliga con violencia a otro a hacer algo) en perjuicio de Galeano.
El defensor de Fernández reclama, en cambio, la absolutoria pues asegura que nadie señala directamente a su cliente y la investigación no determinó cómo se produjo la coacción.

Las voces
“Para este Ministerio (Público) este homicidio se da porque todo fue un plan elaborado en las afueras del bar para asesinar una persona con los brazos tatuados sin ser Julio el objetivo real, ya que no concuerda con esas características. Julio era hijo único, lo cual ha provocado una fuerte tristeza en sus padres, pero en especial a su madre”, manifestó el fiscal Mario Quesada Sáenz.
Los abogados defensores Jeimy Rojas Alvarado y Gabriel Rojas Barrantes; sin embargo, alegaron que los testigos vieron a dos hombres con ropas oscuras, sin seguridad de que fueran los encargados. En cuanto a Galeano, dijo uno de ellos, estaba bajo los efectos de las drogas.
Los integrantes del Tribunal Edwin Reyes Odio, Rolando Morales Valladares y Grethel Barahona Chávez darán a conocer la resolución el lunes a las 9 a. m.
“Mi hijo no tenía que ver en el asunto, fue víctima. Nunca he estado en una situación de estas. No es fácil enfrentar a personas que toman decisiones sin pensar en las consecuencias, en personas inocentes, en nuestro caso, nuestra familia, ni en la de ellos mismos. Me pregunto porque he analizado mucho esta situación por qué a mi hijo, él tenía propósitos en la vida, era sano. Su corazón, hígado, riñones, córneas y piel fueron donadas porque no tenía vicios”, dijo Henry Elizondo, padre del fallecido.
“Nunca he tenido armas en mis manos, no las conozco, pero los jóvenes con arma en mano se creen invencibles y al disparar contra otra persona, en este caso nuestro hijo... tenemos que vivir con este dolor. (...) Yo espero que la resolución que se dé sea justa, pero él ya no va a estar con nosotros, lo perdimos", concluyó.