Katherine Chaves R.. 23 febrero
En Pérez Zeledón ocurrió un caso en donde los vecinos tomaron la justicia por sus propias manos y asesinaron de un balazo en la cabeza a un supuesto ladrón. Foto: Mario Cordero
En Pérez Zeledón ocurrió un caso en donde los vecinos tomaron la justicia por sus propias manos y asesinaron de un balazo en la cabeza a un supuesto ladrón. Foto: Mario Cordero

Imagine que es la noche de un día cualquiera y un sujeto está intentando robar unos medidores en un barrio cercano. De repente, un vecino lo observa y alerta a los otros para encararlo y así evitar el robo.

Los lugareños salen, con los ánimos enardecidos, y retienen al ladrón para darle una paliza, mientras llega la Policía.

Una vez que llega la autoridad, esta intenta encontrar al o los culpables del linchamiento; sin embargo, no tienen éxito porque ningún vecino habla. Nadie entrega al responsable.

Randall Picado, director regional de la Fuerza Pública de San José, aseguró que la falta de testigos limita y, en muchas ocasiones imposibilita, encausar a sospechosos de apalear a los delincuentes.

“Nadie asume la responsabilidad y nadie entrega a nadie. Al no poder individualizarlo, nos vamos, porque no podemos llevarnos detenido a todo un barrio”, comentó el jefe policial.

De hecho, contó que las veces que han podido capturar a los responsables de los linchamientos ha sido porque el mismo ofendido logra reconocerlos en el momento. Pero esto ocurre poco, puesto que generalmente las víctimas quedan malheridas.

“Si la persona víctima de la agresión tiene la capacidad de reconocer y logra identificar a sus agresores, coordinamos con Fiscalía y nos los llevamos detenidos. Esto pasa poco, porque la clase de golpiza que les dan los deja en mal estado, incluso hasta han llegado a matar”, dijo.

El caso más reciente en el que un linchamiento terminó con el supuesto ladrón muerto ocurrió pasado el mediodía del 27 de enero en Bajos Las Esperanzas, en Pérez Zeledón.

Allí, Jeison Marín Solís fue asesinado de un balazo en la cabeza, luego de que supuestamente los vecinos lo descubrieran robando en una vivienda de la zona. Lo persiguieron hasta retenerlo y luego matarlo.

Se desconoce qué ocurrió con este caso a nivel penal.

Se le pidió al Ministerio Público un criterio general sobre la dificultad que hay para presentar ante un juez a sospechosos de linchar delincuentes, a lo que respondió que siempre se hace una pesquisa.

"Todos los despachos del país abren una investigación, ya se por denuncia o de oficio, según los hechos ocurridos, con el fin determinar si hubo o no una legítima defensa en la acción, o bien, si hubo un abuso.

“Todos los casos son distintos y se analizan de manera particular, por lo que el requerimiento conclusivo de cada expediente corresponde al resultado de la prueba recabada durante la fase de investigación”, puntualizó la Fiscalía.

Por su parte, también se le pidió un criterio a Wálter Espinoza, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), pero indicó que, para abordar el tema, se debía analizar caso por caso.

Además, se buscó la opinión de Marcelo Solano, director de la Policía Municipal de San José, pero tampoco se obtuvo respuesta a las llamadas hechas a su celular.

(Video) Fallece indigente al que le prendieron fuego

Vecinos evitan denunciar al linchado para ‘evitar’ problemas

La problemática no termina ahí. Partiendo del hecho de que el linchado sea un delincuente, la Policía necesita que algún vecino firme el informe policial para poder llevarlo a la Fiscalía de Flagrancia y así tramiten una causa en su contra por el delito que haya cometido.

Sin embargo, Randall Picado, jefe de Fuerza Pública de San José, dijo que en la mayoría de casos los lugareños no están dispuestos a denunciar al ladrón, por lo que el caso queda en nada.

"Más que a una persona toda golpeada, nosotros necesitamos a alguien que firme el informe policial que se presenta en Fiscalía para que el aparato de justicia tome las medidas necesarias.

“Pero a veces nos entregan a los ladrones todos golpeados porque se metieron a robar en una vivienda y, cuando pedimos al testigo, los vecinos dicen que no, que no quieren problemas. Entonces, lo único que podemos hacer es llevarlo al hospital para que lo atiendan y, después, dejarlo en libertad", lamentó Picado, quien aseguró que la linchada no sirvió “de nada”.

Principal causante: Sensación de inseguridad

La Defensoría de los Habitantes aseguró que los linchamientos responden, en muchas ocasiones, a que las autoridades no siempre atienden las situaciones conforme a lo que la sociedad demanda y eso genera frustración.

“La proliferación de estos actos de linchamientos y otros desmanes provocados por vecinos indignados en contra del hampa revelan la desatención que están viviendo estas personas por parte de quienes deben protegerles y salvaguardarles en materia de seguridad”, puntualizó esa entidad por medio de la oficina de prensa.

Por eso, la institución hizo un “respetuoso, pero vehemente llamado de atención a las autoridades nacionales competentes en esta materia a efectos de cumplir a cabalidad con sus deberes”.

Eso sí, aclaró, esto no significa que justifiquen las golpizas a los delincuentes. Todo lo contrario: “Si la gente toma la justicia en sus manos, se expone a infringir la ley para defenderse de una infracción previa, lo cual es un error desde todo punto de vista”.

Con esa opinión coincide el jefe policial Picado. Él dijo que puede entender que, cuando se es víctima de un delito, hay un “desbordamiento de pasiones”, pero aseguró que “no hay que abusar de las aprehensiones civiles”.

La legislación costarricense permite que si un ciudadano descubre a otro cometiendo una fechoría, tiene la potestad de retenerlo hasta tanto llega la Policía.

“Las aprehensiones civiles se pueden hacer siempre que se vea cometiendo un delito flagrante".

Sin embargo, eso no significa que los civiles tengan potestad para hacer uso de la fuerza, ni mucho menos para vapulearlo. Sobre todo porque este tipo de casos pueden terminar hasta en el homicidio del presunto ladrón.

“Lo que hay que entender es que los únicos que tienen potestad de uso de fuerza son las autoridades y siempre que sea para reprimirlo y detenerlo. Tampoco podemos abusar de eso.

"La gente tiene que entender que vapulear a alguien es peligroso por dos razones: se puede morir o, bien, puede ser que ande armado y reaccione y le dispare a algún vecino enfurecido. Lo mejor es dejar estos casos en manos de la Policía”, apuntó.

En ese sentido Eduardo Solano, viceministro de Seguridad, sumó otra consecuencia negativa a los linchamientos: puede ser que el vapuleado sea inocente.

“Es una situación muy peligrosa, puede ser que los vecinos se ensañen con alguien que no tuvo nada que ver, pero por la euforia del momento no escuchan razones. Lo peligroso de esto es que se trata de un acto en el que no hay comprobación, no hay un proceso y es importante tomar eso en cuenta”, aseguró el jerarca.

Justamente eso es lo que la Fuerza Pública intenta inculcar en los lugares que se unen al Programa de Seguridad Comunitaria.

“Tenemos un tejido de prevención y damos constantes capacitaciones y charlas legales para hacer entender que los linchamientos tienen una responsabilidad penal y que, de pronto, alguien puede terminar en la cárcel por no contenerse”, concluyó Solano.

José Leafar McCarthy Vactor fue condenado a 15 años de cárcel por asesinar a un hombre que, pensó, le había robado el celular. Foto: José Cordero
José Leafar McCarthy Vactor fue condenado a 15 años de cárcel por asesinar a un hombre que, pensó, le había robado el celular. Foto: José Cordero
Supuestos ladrones vapuleados

* 2020: Una familia escuchó unos ruidos en la cochera de su casa, por lo que al ir a fijarse vieron a un sujeto metido en el auto, mientras se robaba el radio y otros artículos. Lo sacaron del vehículo y lo vapulearon. Luego, llamaron a la Policía.

* 2020: Vecinos de Pérez Zeledón asesinaron de un balazo a un sujeto que supuestamente fue descubierto robando una vivienda junto a otros dos sujetos.

* 2018: Un hombre asesinó a patadas a otro sujeto porque supuestamente el último le había robado el celular en Naranjo. Por esos hechos, José Leafar McCarthy Vactor fue sentenciado a 15 años de cárcel en agosto del 2019 y allí se determinó que el teléfono nunca había sido robado.

* 2018: Una pareja está acusada por el homicidio calificado de un indigente, al que presuntamente vapulearon luego de encontrarlo robando en su taller en diciembre del 2018. Otro sujeto, que era empleado de la pareja, también es imputado.

* 2018: Los pasajeros de un autobús, ruta San Jose - Tejarcillos, evitaron ser asaltados luego de que unieran fuerzas y vapulearan a los tres asaltantes.

* 2018: Un sujeto recibió un balazo cuando, supuestamente, intentó asaltar un supermercado en Cartago. Cuando salió herido de ese local, los vecinos le dieron una paliza.