A un trabajador limonense le martillaron los nudillos de una mano para triturárselos, lo desnudaron y lo obligaron a caminar casi cinco kilómetros sin ropa, mientras lo azotaban con cuerdas.
El caso trascendió este martes por la mañana, cuando el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) detuvo en Limón 2000 al sospechoso de apellidos Lamas Cheves, investigado por tentativa de homicidio, privación de libertad y tortura.
Rándall Zúñiga, director interino de la Policía Judicial, declaró que se trata de acciones “bastante gravosas y deleznables en contra de la vida del ofendido”, a quien torturaron para causarle dolor y daño psicológico o emocional.
El jerarca indicó que posibles diferendos personales entre Lamas y la víctima pudieron derivar en este ataque, perpetrado en Limón 2000 el 4 de enero pasado. Ese día, al parecer, el ofendido fue interceptado en vía pública, torturado y liberado horas después.
Zúñiga agregó que el ofendido trabaja mediante la figura de tercerización en una concesionaria del puerto limonense, sin dar mayores detalles.
Para capturar a Lamas, de 23 años, el OIJ desplegó tres allanamientos en Limón 2000 que le permitieron de comisar un arma semiautomática AR-15, cuyo uso es prohibido entre población civil, cargadores, 609 cartuchos y dinero en efectivo.
El sospechoso quedó en manos del Ministerio Público para los trámites correspondientes.

Según el artículo 381 bis del Código Penal, se castiga con penas de cárcel de tres a 15 años a “quien use métodos de tortura dirigidos a la afectación grave de la integridad física, mental o emocional de la víctima, que sean realizados para afectar la dignidad humana, el desarrollo físico o la capacidad mental de la víctima, con ocasión de cualquier tipo de discriminación o por razones fundadas en la pertenencia a un grupo racial, étnico, nacionalidad, religioso o definido por su edad. sexo, orientación sexual, opinión política, condición migratoria, discapacidad o características genéticas y cualquier otra condición”.
