
Mauricio Alvarado Herrera, de 54 años, fue la víctima mortal de lo que, hasta ahora, se presume que habría sido un asalto en su vivienda, en el distrito de Guadalupe, cantón central de Cartago.
Además de ser padre de una joven de 17 años, con quien compartía en sus redes sociales fotografías de viajes y cumpleaños, Alvarado estudió Ingeniería de Construcción en el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC) y obtuvo una maestría en Administración de Proyectos en la Universidad para la Cooperación Internacional.
Este ingeniero fue gerente de proyectos, gerente de operaciones y era el actual gerente de negocios de la Fundación Costa Rica-Canadá, institución dedicada a las soluciones de vivienda, a la que dedicó aproximadamente 23 años de su vida laboral.

En su tiempo libre, el ingeniero se dedicaba a la venta de joyas y relojes y era miembro fundador de la Asociación Pro Defensa Civil, una organización costarricense que promueve y defiende los derechos de los portadores legales de armas de fuego.
También, se desempeñaba como vocero en este tema y era una figura reconocida entre quienes respaldan la portación legal de armas. Entre las organizaciones que lamentaron su muerte, se encuentra la Asociación Costarricense de Portadores de Armas de Fuego.

“Los detalles de lo sucedido aún no están muy claros; sin embargo, todo parece apuntar a que Mauricio se nos fue defendiendo su vida durante un asalto, en otras palabras, ejerciendo ese derecho por el que él siempre luchó”, escribió la asociación.

En las últimas horas, decenas de personas han publicado en redes sociales mensajes para lamentar la pérdida de su compañero, amigo y familiar.
El homicidio ocurrió poco después de la 1 p. m. del sábado, cuando dos sujetos ingresaron a la vivienda del ingeniero, en apariencia, para cometer un asalto.
Cámaras de seguridad del barrio captaron a los dos sospechosos saliendo de la casa. El portón del inmueble estaba cerrado, por lo que tardaron algunos segundos en poder salir.
Una vez que lograron abrir la puerta, se alejaron corriendo del sitio y al menos uno de ellos tenía su camiseta llena de sangre.
Más tarde, trascendió que este último habría resultado herido durante el crimen y permanecía bajo custodia policial, tras haber ingresado al Hospital Max Peralta.
Según informaron las autoridades, el sospechoso, inicialmente habría sido llevado por otros sujetos a la clínica de Tres Ríos, desde donde fue trasladado al centro médico cartaginés.
