
Los sujetos que asesinaron a dos hombres dentro de una vivienda en Guachipelín de Escazú procuraron ocultar el crimen.
Aparte de limpiar el inmueble –situado en un condominio– , subieron los cadáveres en un vehículo con la aparente intención de lanzarlos en algún lugar, reveló ayer el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Jorge Rojas Vargas.
Las víctimas, Carlos Luis Salas Fernández (35 años) y Ezry Cambronero Ureña (23 años), presentaban al menos seis heridas cada uno en el tórax y en la espalda.
También tenían heridas “de defensa” en los brazos.
“No hemos determinado cómo entraron (los homicidas) pues la casa no fue violentada”, explicó el jefe policial.
También hay dudas sobre el móvil pues los asesinos no registraron la propiedad.
Tropiezo. El Director del OIJ agregó que, aunque la intención era llevarse a los fallecidos en el carro en que yacían las víctimas, otro vehículo estacionado en las afueras les impidió salir.
Además, la alarma del auto en el que estaban los cuerpos se activó y los desconocidos no supieron cómo desconectar el sistema antisecuestro.
Eso fue lo que llamó la atención de los guardas del condominio Cerro Alto.
Fueron ellos quienes dieron aviso a la servidora doméstica, extrañados al ver que nadie desactivaba el dispositivo.
Salas y Cambronero fueron vistos por última vez el domingo a eso de las 8 de la noche.
“Sabemos que actuó más de una persona. Ese día hubo una actividad (en la vivienda). Está lavada; limpiaron la escena”, agregó Rojas. La Policía no ha establecido cómo salieron los asesinos.
La bitácora del personal de seguridad no dio cuenta de ese hecho. Tampoco quedó registrado el ingreso de los desconocidos.
En algunas paredes hay manchas de sangre y la Policía halló latas de cerveza. La casa es de un canadiense, quien permanece fuera del país.