
Cinco policías rasos –dos hombres y tres mujeres– son investigados por tomar fotos, sin consentimiento, a varias compañeras mientras se bañaban y a otras en sus dormitorios o en pozas de ríos, también desnudas.
Los policías también se tomaban fotos sin ropa para “compartirlas entre ellos”.
Estas anomalías ocurrieron a mediados de julio en el puesto de adiestramiento de la Escuela Nacional de Policía, conocido como “Murciélago”, en Cuajiniquil, en La Cruz, Guanacaste, frente al mar y alejado de caseríos.
Al menos 35 fotos, de acuerdo con investigaciones hechas por agentes de la Dirección de Disciplinario Legal del Ministerio de Seguridad Pública, fueron enviadas a los teléfonos celulares de varios policías que se entrenaban en esas instalaciones, quienes reían y disfrutaban al verlas.
Varias víctimas, quienes pensaron denunciar la violación de su intimidad ante el OIJ, o bien a jerarcas del Ministerio, aseguran haber sido amenazadas por instructores de la Escuela Nacional de Policía (ENP), quienes les recordaron que podían “enviar un informe a sus expedientes”.
Al menos un policía que declaró ante Inspección Policial y aseguró haber visto las fotos de sus compañeras desnudas, también reveló haber sido amenazado “con una golpiza” por parte de varios de los policías que hicieron “circular” las imágenes.
Tanto los ofendidos como los presuntos autores ocupan puestos de “policías rasos” y están bajo capacitación como “estudiantes” para salir luego a las calles.
Confirman anomalías. Las irregularidades fueron confirmadas ayer por el director de la ENP, el periodista y abogado Carlos Roverssi, quien fue informado de la situación en Murciélago pocos días después de asumir ese cargo, a finales de julio.
“Siento que en su momento no le dieron la importancia que merecía. Yo de inmediato llamé a Disciplinario Legal para que investigara. Además, un grupo de psicólogos atendió a todos los muchachos que participaban en el curso para ver cómo los ayudaban”, afirmó.
Roverssi , quien calificó estos hechos como “gravísimos”, dijo incluso conocer informes acerca de denuncias por “relaciones impropias” en las que vienen incurriendo, desde el gobierno anterior, instructores de la ENP.
Al preguntársele de qué tipo de anomalías se trata, Roverssi respondió: “De relaciones entre instructores y policías, incluso que hubo varios nacimientos”.
Fotos en Internet. Una de las mujeres policía a quien fotografiaron desnuda, sin saberlo, recibió la tarde del 31 de julio la llamada de un desconocido exigiendo el pago de dinero porque, de lo contrario, “pondría las fotos en Internet”.
El desconocido le advirtió que “tenía un disco lleno de fotos”.
La ofendida puso la denuncia ante el Ministerio Público para su investigación.
Otra mujer policía, pese a estar furiosa y triste por las fotos, no acudió al jefe de su unidad porque se rumoraba que el jerarca mantenía “muy buenas relaciones” con la mujer policía que tomaba furtivamente esas gráficas.
“Me dirigí al dormitorio a llorar pues me sentía avergonzada, triste, desilusionada de saber lo que –menciona a la principal sospechosa– me había hecho”, afirmó la ofendida, cuya identidad no se revelará por respeto. Ella ha recibido amenazas.
El centro donde ocurrieron los hechos es una finca de 57 hectáreas, que fue propiedad del exdictador nicaragüense Anastasio Somoza y que en 1978 el gobierno de Rodrigo Carazo expropió.