
La jueza Elizabeth Tossi trató de “cínico y mentiroso” al exdefensor público Luis Fernando Burgos por haber asistido al funeral de su esposa, Maureen Hidalgo, el 18 de julio del 2006, dos días después de que su cuerpo fue hallado en un barranco en Concepción de Atenas, Alajuela.
Tossi, quien se desempeña como jueza coordinadora del Tribunal de Juicio de San José, fue convocada como testigo.
Tres días antes de que apareciera el cadáver, (jueves 13 de julio), ella se comunicó por teléfono con el fiscal general Francisco Dall’Anese para delatar a Burgos como el supuesto homicida.
En esa oportunidad, Tossi le dijo a Dall’Anese que el empresario Guillermo Hütt (amigo suyo) la contactó por teléfono ese mismo día en la madrugada para contarle que Burgos le había confesado el crimen y le había pedido ayuda para sacar el cuerpo del apartamento ubicado en Zapote, en San José.
“Fue mentira la cara que hizo en el funeral, hay que ser cínico para estar ahí con esa cara”, dijo Tossi a los jueces levantando levemente su voz.
“Hace tiempo que quiero decirle en la cara a Luis Fernando que fue difícil denunciarlo; yo confiaba en él porque era un amigo; estuve en su boda con Maureen como madrina”, agregó.
En ese momento, Burgos, quien había estado tomando diversas notas en su computadora portátil, levantó la mirada para fijar sus ojos en la jueza.
Tossi siguió adelante. Señaló que, tras recibir el informe de Hütt, sintió miedo de que Burgos la matara o les hiciera algún daño a sus hijos. “Él sabía que yo lo iba a denunciar”, añadió.
Llamada de empresario. Tossi explicó al tribunal que Hütt la llamó por primera vez a eso de las 12:30 a. m. de aquel jueves 13 de julio del 2006 para decirle que Burgos lo había llamado por teléfono para decirle que necesitaba reunirse con él con urgencia porque estaba metido en una “bronca”.
Tossi manifestó que aconsejó a Hütt tener cuidado y, principalmente, no montarse en el vehículo de Burgos.
Añadió que, a eso de las 2 a. m., el empresario la volvió a llamar y le contó que Burgos le confesó que había estrangulado a su esposa y que necesitaba de su ayuda para sacar el cuerpo y cargarlo en un vehículo para tirarlo en “el Zurquí o en el Aguacate”.
Según la jueza, Hütt le dijo a Burgos que se entregara, pero este respondió: “Yo soy el mejor abogado y tengo la coartada perfecta para disimular”.
Tossi señaló que, en ese momento, ella y su amigo no podían creer que la confesión de Burgos fuera cierta. Comentaron por teléfono que podría tratarse de una “broma macabra”. Ella decidió averiguar más antes de denunciar el caso.
Espera. La testigo aclaró que esperó hasta las 7 a. m. del jueves para determinar si Maureen Hidalgo se había reincorporado al trabajo. Ese día se le vencía una incapacidad. Como la asistente judicial no se presentó, llamó a Dall’Anese, el 13 de julio, hacia las 10 p. m. para contarle los detalles del encuentro entre Burgos y su amigo Hütt.
Según Tossi, el domingo 16 de julio en la mañana, Dall’Anese le comunicó del hallazgo del cuerpo de una mujer en Atenas.
Entonces, ella le dijo que buscaran un tatuaje en el hombro de la mujer para determinar con certeza si se trataba de Maureen. El resultado fue positivo.