
El Ministerio Público pidió ayer una pena de 75 años de cárcel contra un taxista informal de apellido Hernández, a quien acusa por el homicidio de tres personas.
Al sospechoso le achacan el asesinato del vigilante Pedro Cedeño Centeno (ocurrido el 7 de setiembre del 2004, en Desamparados centro), así como el doble homicidio de las hermanas Susana y Yolanda Medina, de 62 y 57 años.
A ellas les dispararon el 24 de setiembre del 2004 en El Porvenir de Desamparados. El homicida escapó con un maletín que contenía las joyas que la mayor de las hermanas tenía para la venta.
Ayer, tras la finalización del debate, Hernández insistió en su inocencia.
Empero, la representante del Ministerio Público (quien pidió que no se publicara su nombre) sostuvo que en contra del sospechoso existen suficientes pruebas para tenerlo como autor de los crímenes.
Ataques. Con relación a Cedeño, guarda de una sucursal bancaria, la fiscal enfatizó que le dispararon a sangre fría para robarle el revólver y los trastos de la comida que llevaba en un bolso.
"La actuación del sospechoso es peligrosa", comentó la funcionaria de la Fiscalía.
En el caso de las hermanas Medina, la funcionaria se valió del testimonio de una mujer conocida del sospechoso, a quien se topó el día del asalto cerca de la casa de las víctimas, en El Porvenir de Desamparados.
"La testigo ubica a Hernández en el lugar, saliendo de la vivienda (de las hermanas Medina) y en momentos en que hacía la última detonación. Lo único que quería (el acusado) era el maletín donde mantenían las joyas, que rondarían los ¢3.000.000", destacó la fiscal durante las conclusiones.
Ella denunció que los testigos recibieron presiones, al parecer de personas allegadas a Hernández. "Él pertenece a una banda y esa banda lo ayudó con amenazas. Es sabido que una moto pasó preguntando: ¿dónde están los testigos que van a condenar a Hernández", enfatizó.
La sentencia se conocerá hoy a las 8 de la mañana.