
La familia de Jessica Chavarría Arce, de 46 años, desconoce su paradero desde hace 29 días. El último contacto con ella fue el 8 de enero, cuando sabían que se encontraba bien. Debido a su comportamiento distante con sus allegados, nadie sospechó de inmediato; sin embargo, su ausencia prolongada y la repentina salida del país de su pareja encendieron las alarmas.
Una de las más preocupadas es su hermana Keylin, pues ella teme que su desaparición esté asociada a maltratos que, según dijo, recibía de su compañero sentimental, un estadounidense de apellido Byrd, de 62 años, con quien convivía desde hace dos años.
Según la familiar, el primer contacto entre Jessica y Byrd ocurrió durante un viaje a Guanacaste, cuando, en una parada de autobús, entablaron conversación. A partir de ahí, surgió una amistad y posteriormente una relación.
A los pocos meses, Jessica y Byrd comenzaron a vivir juntos en una casa del extranjero en Puntarenas. No obstante, en ese mismo periodo, ella empezó a distanciarse de su familia. “Mi hermana siempre ha sido de no contestar el celular, eso era normal, entonces toda la desaparición para nosotros, al inicio, nos parecía normal. Decía que tenía el celular malo”, recordó Keylin.
Chavarría señaló que su hermana le mencionaba discusiones con Byrd, pero aseguró que el incidente más grave ocurrió a inicios de diciembre pasado, cuando Jessica llamó a sus tres hijos mayores de edad, que viven en Alajuela con el resto de la familia, para contarles que Byrd supuestamente la había golpeado en forma brutal.
Preocupados, los hijos de Jessica fueron a Puntarenas en su búsqueda y lograron sacarla de la casa. En el proceso, uno de ellos tuvo un altercado físico con el extranjero al ver las agresiones que su madre había sufrido.
“La golpeó en la cabeza, en la cara, la golpeó con un bate. Fue muy fuerte”, aseguró Keylin, quien además sugirió que Byrd tenía problemas con el alcohol y las sustancias ilícitas.

Luego del incidente, continuó la hermana, Jessica regresó a Alajuela y pasó la Navidad con su familia. Pero entre el 27 y el 28 de diciembre, decidió volver a Puntarenas, sin comunicárselo a su familia. Los allegados presumen que su pareja la llamó para hablar. Desde entonces, su familia nuevamente perdió contacto.
“Desde hace días venía llamándola y poniéndole mensajes (...). Yo le dije, ‘usted tiene que ponerle unas medidas (de restricción), a él, usted no puede seguir con él, ese tipo le puede hacer daño’, pero ella estaba como amenazada o no sé”, comentó Keylin.
Jessica regresó a Alajuela el 3 de enero para cobrar la mensualidad de una casa que le alquilaba a su expareja, también estadounidense.
Ese día, según Keylin, Jessica llegó acompañada de Byrd. Fue la última vez que alguien la vio. Su expareja mencionó que Byrd tenía una actitud prepotente y afirmó que el dinero le pertenecía tanto a él como a Jessica, lo que resultó extraño.
El 8 de enero, los hijos de Jessica insistieron en hablar con ella. Como su teléfono no funcionaba, se comunicaron a través del celular de Byrd, lo que pareció molestar al extranjero.
“Yo no sé si estaba drogada o borracha, pero ella dijo: ‘ay, ya, estoy bien, déjenme a mí, hagan su vida, si les pasa algo ustedes ya están grandes, ya ustedes tienen su vida’”, recordó Keylin.
En ese momento, relató Keylin, la familia le ofreció ayuda psicológica, pero ella la rechazó. Esa fue la última conversación que tuvieron con Jessica.
Pasaron varios días sin noticias de ella. “Era muy despreocupada con el celular y las redes sociales. No sabemos qué le hacía él, pero su comportamiento era muy raro”, agregó.
A finales de enero, los hijos de Jessica la buscaron nuevamente, pero esta vez no la encontraron. “Mi sobrino le dijo a Byrd que le pasara a mi hermana, pero él respondió que ya no estaba con ella, porque le había salido una oportunidad de trabajo que no quiso desaprovechar. Le dijo que si sabía algo, les avisaría y que lo dejaran en paz”, relató Keylin.
En ese momento, la familia decidió interponer una denuncia por desaparición, pues la supuesta oferta laboral no les pareció creíble. Jessica no trabajaba y solo vivía del alquiler de su casa. Además, les parecía inusual que tuviera un empleo sin tener un teléfono activo.
Tras la denuncia, la familia viajó a Puntarenas para buscarla. En la casa de Byrd encontraron a otro hombre, quien dijo ser el cuidador de la propiedad.
Al explicarle la situación, el hombre les reveló que Byrd poseía un arma de fuego y solía decir que la utilizaría si era necesario. Cuando preguntaron por Byrd, aseguró que había salido del país.
En la casa, los allegados también encontraron varios gafetes del sujeto, que lo acreditaban como portador de armas, uno de los cuales venció en 2021, así como su identificación como supuesto consejero en Serenity Lane, un centro de rehabilitación para personas con problemas de alcoholismo y drogadicción ubicado en Oregón, Estados Unidos.
Migración y Extranjería confirmó a este medio que Byrd abandonó Costa Rica el 25 de enero. Como el extranjero bloqueó por WhatsApp a los hijos de Jessica, Keylin le escribió preguntándole por su hermana, pero él respondió que no sabía nada de ella y pidió, nuevamente, que lo dejaran en paz.
Pese a que la familia regresó a Puntarenas para continuar la búsqueda, no lograron encontrar a Jessica. Los investigadores del OIJ les pidieron que no interfirieran para no entorpecer la investigación. El miércoles, agentes allanaron la vivienda en Puntarenas y, con apoyo de la unidad canina, inspeccionaron el lugar en busca de pruebas que ayuden a esclarecer el caso.
“Obviamente, uno quisiera pensar que está bien, pero con estos pronósticos es difícil creer que sigue con vida. En este momento, lo único que queremos es encontrarla, saber dónde está”, agregó Keylin.
Para la familia, hay demasiadas preguntas sin respuesta, pero las autoridades informaron que, por el momento, no pueden brindarles información. Mientras tanto, esperan tener pronto noticias sobre Jessica y conocer la verdad de lo ocurrido.
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