
Un exjuez hizo cliente suyo a un hombre a quien había absuelto en un caso cuando presidió el Tribunales Penal de Alajuela.
Ese tipo de gestión es contraria al artículo 62 del Código de Deberes Jurídicos, Morales y Éticos del Profesional en Derecho. Esta norma rige para el trabajo de los abogados en el país y sus reglas son de acatamiento obligatorio.
El caso fue denunciado ante el Colegio de Abogados de Costa Rica, que impuso un año de suspensión al exfuncionario.
Se trata del exjuez penal y civil Luis Aguilar Herrera, de 59 años, quien se mostró molesto con la decisión de sus colegas e insistió en que valora la posibilidad de llevar el caso a la Sala IV.
Al ser consultado sobre el caso afirmó: “No le veo ni pies ni cabeza a lo que está pasando”.
Aguilar apeló, pero la resolución del Colegio de Abogados fue confirmada el 16 de noviembre.
De esa manera, al exjuez se le agotaron las posibilidades de revertir el fallo en su contra.
Ahora tendrá que cumplir con el castigo que le impuso la centenaria corporación profesional.
Dicha sanción regirá en el momento en que se publique en el diario oficial La Gaceta.
Ayer no fue posible conocer si ya se cumplió ese trámite o seguía pendiente la publicación.
Pruebas de peso. “Se tuvo por acreditado que el actuar del licenciado Aguilar, su conducta, fue contraria a lo dispuesto en el numeral 62, causando con ello perjuicio no solo a la ciudadanía en general, al interés público por el cual debe velar este Colegio”, dice parte de fallo del Colegio de Abogados.
El caso fue tramitado ante la Fiscalía de dicha organización profesional por el abogado José Pablo Urbina Solera, quien figura como afectado en la causa penal que tramitó en su momento el exjuez.
“Debemos darle un mejor país a nuestros hijos y actitudes como está no deben pasar jamás por alto. Creo que los tentáculos de la corrupción invadieron el tan respetable Poder Judicial y debemos ser vigilantes para que no sucedan más situaciones como esta”, afirmó Urbina.
Según dijo, se sintió afectado “moralmente” y abogó porque las anomalías de este tipo “nunca queden en la impunidad”.